Por Pamela Montes I. Una investigación de la Universidad de Washington (St. Louis, Estados Unidos) relaciona a un edulcorante artificial con el aumento de insulina en la sangre y la respuesta de la glucosa. “Nuestros resultados indican que este edulcorante artificial no es inerte y que tiene un efecto”, señala la doctora Yanina Pepino, profesora asistente de investigación médica de la universidad y autora principal del estudio publicado en “Diabetes Care”.

Funcionamiento de la insulina INFOGRAFÍA Diario (c) El Comercio

Para llegar a esta conclusión, el equipo de Pepino realizó una prueba a 17 personas con obesidad severa y con un índice de masa corporal (IMC) de 42. Un obeso tiene un IMC sobre 30. Los participantes no eran diabéticos ni consumidores habituales de edulcorantes artificiales.

Se utilizó el edulcorante artificial sucralosa (comercializado como Splenda). Los participantes debían pasar por una prueba de tolerancia a la glucosa, por lo que antes se les dio de beber agua o sucralosa. El objetivo era verificar si la combinación de esta sustancia y glucosa impactaba en la insulina y modificaba los niveles de azúcar en la sangre.

“Cuando los participantes bebieron sucralosa, el azúcar en la sangre alcanzó el nivel más alto que cuando bebieron solo agua antes de consumir glucosa. Los niveles de insulina también se incrementaron en 20%”, indica Pepino. Aunque este valor puede no ser necesariamente significativo en el ámbito clínico, en general el aumento de insulina puede derivar en resistencia a ella. Este es un paso previo a la diabetes del tipo 2.

¿Pero algo que no contiene calorías y que históricamente se ha recomendado como parte de una dieta para mantener la esbeltez, puede tener un efecto contrario?

Para el doctor Arnaldo Hurtado, médico nutriólogo, aún se requieren mayores estudios para llegar a una conclusión definitiva en el tema.

“Los edulcorantes han ayudado por años a las personas a cuidar su peso en la reducción de calorías. Pero he observado que pacientes que se han estancado por un buen tiempo en un peso elevado y son consumidores crónicos de productos ricos en edulcorantes artificiales, han logrado adelgazar al limitarles ese consumo”, dijo a El Comercio.

Hurtado añade que algunos especialistas sostienen que los estímulos similares al sabor dulce, activan la secreción de insulina en pacientes con sobrepeso y cuadros activos de resistencia a la insulina. “Es mejor evitar el consumo crónico de edulcorantes artificiales”, opina.

La doctora Pepino también señala que la mayoría de estudios con edulcorantes artificiales incluye a personas delgadas y sanas. “Hemos demostrado que la sucralosa en las personas obesas sin diabetes es algo más que un sabor dulce que se lleva a la boca sin consecuencias”, indicó.

Endulzantes son seguros para la FDA
Como en otros países, el Perú se ciñe a las normas que dicta la Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) en cuanto al consumo seguro de productos farmacológicos y comestibles.

Con respecto a los edulcorantes artificiales, la FDA mantiene la aprobación para cinco de ellos.

Los productos que contienen aspartamo, sacarina, sucralosa, neotame y acesulfame –según esa institución– no representan ningún riesgo para la salud.

En abril de este año, este Diario informó que el aspartamo –un producto que tiene una capacidad endulzante 200 veces más potente que el azúcar común– pasó una nueva prueba de seguridad de consumo en Europa.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) solicitó una reevaluación en torno a los efectos del aspartamo para la salud humana.

Luego del análisis se concluyó que su toxicidad no representa un problema para los consumidores. Este producto se comercializa en 90 países.