Hace unas semanas escribí en este espacio sobre los efectos positivos que, desde mi punto de vista, iba a generar la popularización de las aplicaciones de servicios de taxis. Entre está la mejora del servicio (te recogen desde la puerta de tu casa y desaparece el odioso “no voy”) y la exigencia de los dueños de las apps para que los taxistas afiliados estén con sus vehículos en buen estado y, sobre todo, con papeles en regla.
Sin embargo, hace unos días algunos usuarios curiosos se tomaron el tiempo de leer los términos y condiciones de uno de estos servicios y descubrieron que “no se responsabiliza por ningún acto sucedido durante la prestación del servicio de traslado por, ya sea robo, discusiones, accidentes u otros”.
Lo complicado de esta situación es que ninguna app se hace responsable por lo que pueda pasar con los taxistas. El motivo es muy simple: ninguna está vinculada con alguna empresa de taxis. Cualquier taxista se puede afiliar a esos servicios.

Taxis Juan Ponce
Dichas apps funcionan solo como facilitadores entre quienes necesitan el servicio (los usuarios) y quienes lo brindan (los taxistas). Nada más. Caso contrario es el de las empresas de taxis que decidieron crear su propia aplicación para brindarle facilidades a sus clientes.
¿Eso quiere decir que estamos desprotegidos? En realidad no, porque nadie nos obliga a usar esos servicios.
Sin embargo, lo que podemos exigir como usuarios es que las empresas detrás de estas apps tengan filtros más estrictos para asegurar la idoneidad de los conductores afiliados (revisar sus antecedentes penales y realizarles una evaluación psicológica) y que usen eso como un importante valor diferencial. Los usuarios lo agradeceremos.

¿Y ustedes qué opinan?

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