Por Daniel Mediavilla, de Materia. Un día de hace 125 millones de años, dos dinosaurios feroces –del tamaño de un lobo y de unos dos metros de longitud– caminaban satisfechos. Habían tenido un buen día de caza y tenían el estómago lleno. Uno de ellos había devorado incluso a un ‘Sinornithosaurus’, un pariente alado del temible velocirraptor, que comía carne y, probablemente, era capaz de volar o planear durante unos metros. Sin embargo, algo les sucedió a estos dos ‘Sinocalliopteryx gigas’, que les impidió disfrutar del todo su festín. Ambos murieron antes de completar la digestión.


Sinocalliopteryx gigas. INFOGRAFÍA: Alfredo Oshiro (c) El Comercio

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