Caza furtiva de elefantes y rinocerontes en África se quintuplicó en los últimos tres años

En lo que va del 2010 se han interceptado 28.000 kilos de marfil procedentes de Kenia y otros países de la zona oriental del continente africano

Caza furtiva de elefantes y rinocerontes en África se quintuplicó en los últimos tres años

La caza furtiva de elefantes y rinocerontes en África casi se ha quintuplicado desde el 2007 a pesar de los esfuerzos de las autoridades por erradicar esta práctica, señala en su edición de hoy el periódico keniano “Business Daily”.

Según el rotativo, en el 2007 murieron 47 elefantes a manos de cazadores furtivos, frente a un total de 145 en el 2008 y 216 en el 2009, mientras que en el 2010, con 28.000 kilos de marfil procedentes de Kenia y otros países de África oriental interceptados, se ha batido el récord de los años precedentes, tres meses antes de que termine el año.

Bonaventure Ebayi, director del Comando del Acuerdo de Lusaka (LATF, por sus siglas en inglés), indicó que la tecnología usada por los guardias forestales no es suficiente para hacer frente a la sofisticación progresiva de los cazadores ilegales.

“Los cazadores y traficantes de marfil y cuerno de rinoceronte se han modernizado tanto que necesitamos mejorar el entrenamiento de nuestros guardias y dotarnos de la última tecnología”, reconoció el máximo responsable de esta iniciativa, que combate la caza furtiva.

Para Ebayi, se trata de un problema común a toda África en el que “las (nefastas) consecuencias de esta actividad para los animales, el medio ambiente y el turismo son muy elevadas”.

Por su parte, el director del programa de la Interpol para África, Peter Younger, aseguró que su departamento está centrando sus esfuerzos en dotar a los guardias de un mejor equipamiento y entrenamiento.

Las zonas fronterizas de regiones como la de los Grandes Lagos, donde la presencia estatal es mínima, son las más afectadas por la caza furtiva, según el “Business Daily”, que añade que las ganancias del comercio ilegal del marfil podrían estar siendo utilizadas para financiar a grupos terroristas como Al-Shabab en Somalia.