Cazadores furtivos mataron 350 rinocerontes en Sudáfrica durante el 2013

En el 2012, los cazadores acabaron con 630 ejemplares en el país; y el Gobierno sudafricano siente estar perdiendo la batalla contra esta práctica ilegal

Cazadores furtivos mataron 350 rinocerontes en Sudáfrica durante el 2013

Un total de 350 rinocerontes fueron abatidos en lo que va de año por cazadores furtivos en territorio sudafricano, informó el Ministerio de Medio Ambiente de Sudáfrica en un comunicado.

El Parque Nacional Kruger, el más grande y que alberga la mayor parte de la población de rinocerontes en el país, sigue siendo el más afectado por la caza furtiva.

Un total de 242 ejemplares de esta especie en peligro de extinción, fueron cazados por los furtivos en esta reserva natural del noreste del país desde inicios del 2013; y más de cien personas habrían sido detenidas en incidentes relacionados a este crimen.

Sudáfrica estima tener unos 20.000 ejemplares de rinocerontes, la mayor población del mundo, que podrían desaparecer en 2020 si no se recorta el volumen de caza ilegal en los próximos años, según han alertado las reservas privadas del país.

DEPREDACIÓN HUMANA
El Ministerio de Medio Ambiente volvió a pedir a los ciudadanos que denuncien los casos de caza furtiva del rinoceronte, o informen de forma anónima sobre ellos en números de teléfono especialmente habilitados.

Asimismo, un representante del Gobierno sudafricano, pidió a los países vecinos de Sudáfrica mayor colaboración en la lucha contra la caza ilegal de rinocerontes. “Ciudadanos de los países vecinos son supuestamente reclutados para cazar en Sudáfrica, y esta tendencia debe acabarse pronto”, dijo Vusi Shongwe, refiriéndose a Mozambique y Suazilandia.

En una conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Flora y Fauna (CITES) celebrada el pasado marzo en Bangkok, autoridades sudafricanas admitieron estar perdiendo la batalla contra la caza ilegal de esta especie. Durante el año 2012, los furtivos acabaron con 630 rinocerontes en el país.

Según organizaciones de protección de este animal, mafias asiáticas compran los cuernos a los furtivos para venderlos a precios de oro en China, Tailandia o Vietnam, donde elaboran con ellos supuestas pócimas curativas o afrodisíacos.