Greenpeace atribuye la contaminación en Singapur a empresas agrícolas

Las grandes plantaciones de palma en Sumatra provocan incendios para eliminar la vegetación natural y ganar zonas de cultivo

Greenpeace atribuye la contaminación en Singapur a empresas agrícolas

Greenpeace acusó grandes plantaciones de palma de aceite en la isla de Sumatra, algunas de ellas propiedad de singapurenses y malasios, de la contaminación del aíre que desde hace días daña la salud de los habitantes en Singapur y partes de Malasia.

Muchos de los incendios son provocados para ganar a las junglas indonesias tierra cultivable.

“Los fuegos a lo largo de Sumatra han afectado a millones de personas y dañado el aire de la región. Los productores de aceite de palma deben enviar inmediatamente gente para apagar las llamas”, según un comunicado difundido por el grupo.

La organización advierte que imágenes de satélite de los últimos diez días revelan 814 fuegos en Sumatra, de los que 385 se encuentran dentro de concesiones hechas por el Ministerio de Bosques a plantaciones de palma aceitera.

Algunos de los fuegos en Sumatra son en zonas turberas, cuyas emisiones de carbono a la atmósfera contribuyen al cambio climático.

“Greenpeace hace un llamamiento a las grandes compañías de aceite de palma como Sime Darby, radicada en Malasia, y Wilmar Internacional, en Singapur, para que comprueben si sus proveedores están implicados en estos fuegos”, dijo el jefe de la campaña de protección de bosques de Greenpeace en Indonesia, Bustar Maitar.

El índice de concentración de partículas en el aire de Singapur había bajado hoy a los 178 puntos, pero aún por encima del nivel de los 100, considerado peligroso para la salud.

Debido a la situación en Singapur, visible con claridad por la neblina que flota y oculta los rascacielos de la ciudad-Estado, las autoridades aconsejaron esta semana a las personas mayores, mujeres embarazadas, niños y a los que padecen enfermedades crónicas evitar actividades al aire libre y utilizar máscaras si tienen que salir a la calle.

En Malasia, unas 200 escuelas cancelaron sus clases el jueves y el viernes y se suspendió una carrera popular que debía celebrarse mañana en Kuala Lumpur, entre otras medidas.