Hallan fósiles de oso perezoso de 8 mil años de antigüedad en Argentina

Género de estos animales fueron oriundos de América del Sur. Medían alrededor de tres metros de largo

Hallan fósiles de oso perezoso de 8 mil años de antigüedad en Argentina

Investigadores del Museo Paleontológico de la ciudad argentina de San Pedro hallaron restos fósiles de un perezoso de 8 mil años de antigüedad, informaron este jueves los científicos.

El hallazgo fue hecho en un campo de San Pedro, unos 160 kilómetros al norte de la capital argentina, y corresponde al cráneo completo de un Glossotherium (género extinto de perezosos gigantes de América del Sur) junto a una de sus manos, que datan del período Pleistoceno superior (hace más o menos 10 mil años), destacaron los expertos en un comunicado.

“Por su estado de conservación los restos son prácticamente únicos”, precisaron. Los descubridores fueron José Verdón y José Luis Aguilar, miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico de San Pedro.

PEREZOSOS EXTINTOS
Los Glosoterios fueron bestias de unos tres metros y medio de longitud que habitaron la llanura pampeana hasta el Holoceno temprano. Según detallaron los especialistas, se pudo confirmar, mediante estudios científicos, que estos animales tenían la capacidad de excavar cuevas para tener a sus crías.

Se alimentaban predominantemente de plantas y su característica más distintiva era la conformación de su piel, que poseía una red de pequeños huesillos dérmicos cuya forma recuerda a la de un “riñón”.

El Glossotherium poseía un cráneo relativamente bajo y bastante alargado, con sus fosas nasales muy amplias y dientes de forma semi- cilíndrica con una importante superficie de masticación que le permitía triturar vegetales duros.

El Museo Paleontológico de San Pedro, en Argentina, indicó que el sedimento arcilloso que contenía al fósil pesaba unos 50 kilos al momento de ser recortado de una barranca.

“En él se encontró el cráneo absolutamente completo, las dos ramas mandibulares articuladas con su dentición completa y la mano izquierda del animal que conservaba intacta su forma gracias a que se preservó una parte importante de los componentes osificados de su piel”, detalló.