Multinacional quiere explotar gas en zona cercana a arrecifes de coral

Ecologistas dicen que esto podría acarrear un desaste ecológico comparable al vertido de crudo en el Golfo de México

Multinacional quiere explotar gas en zona cercana a arrecifes de coral

La empresa multinacional Shell se encuentra en el ojo de la tormenta tras hacer públicos sus planes de perforar, en busca de gas, el lecho marino cercano a los arrecifes de coral de Nigaloo (en Australia), el cual contiene una gran biodiversidad. Al hacerse pública la propuesta de la empresa, un grupo de ecologistas australianos alertaron el peligro que podría traer consigo la explotación de hidrocarburos en la zona. Según ellos podría causar una catástrofe ecológica comparable a la ocurrida el año pasado en el Golfo de México.

La empresa de hidrocarburos solicitó esta semana al Gobierno australiano que autorice, durante 60 días, unos trabajos de perforación a 50 kilómetros de los límites del área protegida de Nigaloo, un paraíso para los aficionados al buceo en el noroeste subtropical de Australia.

Según datos oficiales, en esta región se encuentra el 90% de las reservas recuperables de gas natural en Australia, el noveno productor mundial de energía.

Ningaloo, que pertenece al estado de Australia Occidental, no tiene la fama de la Gran Barrera de Coral (también en Australia), meca del submarinismo. Sin embargo, sus arrecifes son únicos, ya que se hallan entre los “más sanos del mundo” al no haber sido afectados por el cambio climático. Además, son el hábitat de un sinfín de peces exóticos.

Por otro lado, Ningaloo es “una supercarretera” de ballenas, delfines, tortugas y el enorme tiburón ballena, explicó a Efe Paul Gamblin, director de la oficina del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Australia Occidental.

LA IMPORTANCIA DEL ARRECIFE
La importancia de esta zona de más de 700.000 hectáreas ya fue reconocida el año pasado por Camberra, que incluyó al santuario marino en su lista de Patrimonio Nacional y propuso a la Unesco que hiciera lo propio.

El proyecto de la empresa de hidrocarburos ha puesto a Martin Ferguson, ministro australiano de Recursos y Energía, en una encrucijada en la encrucijada: ¿debe defender una zona protegida o incentivar la producción energética?

No obstante, Ferguson se comprometió a que el Ejecutivo endurecerá las regulaciones para iniciativas como las de Shell en Ningaloo, donde ya operan alrededor de media docena de empresas, entre ellas la mayor minera del mundo, BHP Billiton.

DAÑOS
La petrolera anglo-holandesa presentó a las autoridades un modelo hipotético que dibuja el peor escenario posible de un vertido de hidrocarburos en la zona: 318.500 litros de hidrocarburos diarios, derramados durante 77 días seguidos.

De acuerdo a ese informe, una eventual marea negra se alejaría o se formaría de forma paralela a las aguas poco profundas de Ningaloo, pero Shell insiste en que en menos de 20 días podría movilizar los recursos necesarios para evitar que la mancha de petróleo llegara hasta la costa.

El representante de WWF se mostró escéptico ante estos planes de contingencia al recordar que BP, responsable del último gran vertido en el Golfo de México, no pudo hacer nada para mitigar los efectos de aquel desastre ecológico.

A pesar del debate, la iniciativa de Shell no parece preocupar a las autoridades de Exmouth, con competencias sobre Ningaloo y acostumbradas desde hace una década a que las plataformas en el mar sean parte del paisaje.

El alcalde de la localidad, Ronnie Fleay, aseguró recientemente que considera que el proyecto “no tendrá ningún impacto” y que “los turistas quedan fascinados” cuando ven desde la costa las llamas que emanan de las estructuras petrolíferas.

Shell está a la espera de que el Gobierno australiano dé luz verde para que se proceda con el estudio de impacto ambiental, paso previo a la autorización definitiva del proyecto.