Polinesia: el paraíso que esconde una grave amenaza

Los cambios en el estilo de vida han afectado el medio ambiente y la salud de las personas que residen en el archipiélago

Polinesia: el paraíso que esconde una grave amenaza

La Polinesia Francesa, el grupo de islas ubicado en el Pacífico Sur que atrae a millones de turistas cada año por sus espléndidos paisajes, empieza a alertar a las autoridades. El problema radica en la enorme cantidad de residuos no reciclables generados por la actividad humana, que desde hace más de treinta años se acumulan de forma ininterrumpida en el entorno.

A partir de la década del sesenta empezó la importación de productos manufacturados en grandes cantidades, aunado a la instalación de pruebas nucleares. Resultado: Los niveles de aluminio, manganeso y algunos hidrocarburos en el agua subterránea superan los límites de seguridad, así como los contaminantes provenientes de los materiales de consumo humano. Otro factor importante es la generación de basura, que bordea las 60 mil toneladas por año.

Para enfrentar el problema, el gobierno optó por construir grandes silos para almacenar los desechos durante los próximos cuarenta años. “Al ritmo actual, estarán llenos en quince años”, sostiene Damas Bataillard a Le Monde, técnico a cargo del manejo de residuos en las islas. Otra medida fue aumentar los impuestos a los productos importados con envases excesivos, así como las sanciones a aquellas personas que no reciclen.

Pero el futuro sigue siendo desalentador. Las autoridades destinaron solamente 21 millones de euros para frenar la contaminación, cifra ínfima para las dificultades que atraviesa la Polinesia. Esto se agrava por la carencia de un marco legal efectivo que proteja el entorno: el archipiélago está exento de las leyes de la Unión Europea respecto al manejo de residuos tóxicos y no reciclables.