Ruido de la actividad humana afecta principalmente a las aves grandes

Nuevo estudio también indica que dicha situación obliga a estos animales a abandonar sus hábitats

Ruido de la actividad humana afecta principalmente a las aves grandes

Las aves de mayor tamaño sufren más por el incremento del ruido generado por la actividad humana. Esta situación produce que abandonen sus hábitats al no poder comunicarse con otros de su misma especie.

“El ruido impacta de muchas formas en el comportamiento y supervivencia de las aves. Puede llevar a algunas especies a migrar o cambiar su canto para que pueda ser oído con más facilidad; además puede causarles estrés, lo que afectaría su reproducción”, explicó Clinton Francis, autor principal del estudio, a la BBC Mundo.

Asimismo, indicó que el ruido podría afectar indirectamente a los bosques pues una función importante de las aves es dispersar las semillas.

“Encontramos que dos especies sensibles al ruido, por ejemplo, la chara piñonera y la pinyon jay dispersan semillas de pinos, un árbol dominante en áreas forestadas del oeste de América del Norte. No sabemos con certeza qué impacto tendrá que estas dos especies de aves no estén presentes”, sostuvo Francis.

Además, precisó que las aves grandes cumplen otros roles ecológicos como la depredación o, en el caso de los pájaros carpinteros, la apertura en los árboles de agujeros para nidificar, los mismos que luego son aprovechados por otras especies.

CÓMO SE REALIZÓ EL ESTUDIO
Para el análisis, Francis y sus colegas estudiaron el comportamiento de las aves ubicadas en un área del norte de Nuevo México, donde hay miles de pozos de gas natural y compresores para extraerlo y transportarlo en tuberías.

Los aparatos industriales funcionan las 24 horas cada día del año. El ruido que producen alcanza cerca de 80 decibeles, equivalente al sonido de una motocicleta a una distancia de 15 metros.

Se observó que las aves de mayor tamaño abandonaron la zona debido a que su canto se confundía con el sonido de las maquinarias mientras que las aves más pequeñas pero con un canto más elevado se quedaron.

Al final, el científico resaltó la necesidad de tomar medidas rápidas para reducir los niveles de ruido. Una opción dijo que era colocar unas barreras alrededor de una fábrica para que aminore la expansión del sonido o también el uso de carros eléctricos que generan ruido mínimo.

El estudio fue publicado en la revista científica online “PLoS ONE”.