Tecnología satelital para salvar a la tortuga carey de la extinción

Panamá participa de un proyecto dedicado a seguir las poblaciones de esta especie amenazada por las actividades humanas y el tráfico ilegal de ejemplares

Tecnología satelital para salvar a la tortuga carey de la extinción

Panamá participa desde ayer en un “proyecto pionero” en todo el mundo para conocer la ruta de las tortugas carey mediante un seguimiento por satélite, anunció el coordinador del Proyecto de Protección, Conservación e Investigación de tortugas marinas en Panamá, Marino Ábrego.

Las carey (Eretmochelys imbricata), que habitan en el Caribe y en los océanos Pacífico e Índico, se encuentran en peligro por las actividades humanas.

La propuesta científica es apoyada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Iniciativa Carey del Pacifico Oriental (ICAPO) y la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), que en julio colocaron el primer transmisor en una tortuga en el archipiélago de Las Perlas, en el Océano Pacífico.

El transmisor empezó a enviar señales que son analizadas por los científicos vinculados al proyecto. Entre los objetivos de la investigación figura conocer las rutas, los movimientos y sitios de anidamiento de la especie marina, así como el nivel de azolvamiento en estuarios y el deterioro de los arrecifes.

Ábrego indicó que la tortuga carey del Pacífico Oriental Tropical es una de las siete poblaciones de quelonios más amenazadas del planeta, debido al aprovechamiento de sus huevos, el consumo de su carne, la contaminación, la pesca incidental, la actividad costera y la captura para obtener su caparazón.

Debido a su vistosidad, la especie ha sido objeto de caza furtiva. El animal se distingue fácilmente de otras tortugas marinas por su pico puntiagudo y curvo con una prominente mandíbula superior y por los bordes en forma de sierra de su caparazón.

La concha de carey es usada en la elaboración de pulseras, brazaletes, aretes, así como espuelas que son vendidas en el mercado negro a precios elevados, pero Marino aclaró que la Ley 5 de enero de 2005 prevé de dos a cuatro años de cárcel por el saqueo y destrucción de especies protegidas.

Ábrego añadió que si el ritmo de depredación continúa, la tortuga carey podría desaparecer del Pacífico Oriental en menos de una década. La especie busca playas arenosas para anidar e ingresa en los arrecifes coralinos y rocosos en procura de alimento.