El Comercio

Copa América Centenario 2016


Selección: ¿Para qué sirve hacer una buena Copa América?

Perú sembró buenos frutos en Copa América Centenario. Lo mismo hizo en las ediciones anteriores. ¿Falta algo más?

Selección: ¿Para qué sirve hacer una buena Copa América?

Selección: ¿Para qué sirve hacer una buena Copa América? (Video: Getty Images)

Renzo Galiano Sedán

Perú cerró una campaña decorosa en Estados Unidos. Sinceridad ante todo. Nadie pensó en su sano juicio que un grupo de jóvenes soñadores lucharían como experimentados para conseguir buenos resultados.

La travesía en Copa América Centenario fue como una montaña rusa. Tuvo sus subidas y bajadas. Esta última fue el pie de inicio para un Perú nuevecito. La victoria insulsa contra Haití despertó críticas por la forma en cómo se ganó. Cuando tocaba el partido ante Ecuador ya dábamos por terminado todo.

Sorpresa. Perú contra todo pronóstico comenzó ganando 2-0. La gasolina se acabó y, además, existieron ciertas fallas en defensa que decretaron un empate agridulce. Y, ante el fantasma de un gigante como Brasil recurrimos a la picardía para gritar al unísono: ¡Clasificamos!

Estas bonitas historias - sumadas a la de Chile 2015 y Argentina 2011 - no son los únicos bonos que podemos sacar en una Copa América. Existen otros.

1. Vitrina

Que un jugador peruano emigre hacia el exterior es una buena noticia. En estos tiempos nuestro mercado no revolotea a comparación de otras ligas latinoamericanas. Si uno se va ya es aplaudible. Si dos se van, causa admiración. Pero si la cifra aumenta estaríamos ante un hecho notable. Y, eso, lo vivimos en las Copas América anteriores.

  • Argentina 2011
Rinaldo Cruzado Juan Aurich → Chievo Verona (Italia)
Luis Advíncula Sporting Cristal →  Tavriya Simferopol (Ucrania)
Paolo Guerrero S.V. Hamburgo → Corinthians (Brasil)

Para Chile 2015 ese círculo cerrado se maximizó. Juan Vargas, Paolo Guerrero (otra vez), Claudio Pizarro, Luis Advíncula (de nuevo), Jefferson Farfán, Carlos Ascues y Christian Cueva armaron sus maletas, tomaron su primer vuelo y empezaron a entrenar en otros horizontes. En Argentina 2011 (tercer lugar) muchos estuvieron voceados para enrolarse a clubes importantes. Un caso conocido es el de William Chiroque. Quizás, su edad jugó en contra, pero eso no quita el interés que mostraron por contar con sus servicios. Los destinos más felices fueron para Rinaldo Cruzado, Luis Advíncula y Paolo Guerrero. Aunque estos dos últimos dieron el salto meses después.

  • Chile 2015
Juan Manuel Vargas Fiorentina → Real Betis (España)
Paolo Guerrero Corinthians → Flamengo (Brasil)
Christian Cueva Alianza Lima → Toluca (México)
Claudio Pizarro Bayern Múnich → Werder Bremen (Alemania)
Luis Advíncula Vitoria Sétubal → Newell's Old Boys (Argentina)
Jefferson Farfán Schalke 04 → Al Jazzira (Emiratos Árabes)
Carlos Ascues FBC Melgar → Wolfsburgo (Alemania)

Lo más reciente gracias a la Copa América Centenario es la partida de Pedro Gallese a los Tiburones Rojos de Veracruz. Se voceó la posibilidad de Raúl Ruidíaz al Monarcas Morelia. Algo similar podría pasar con Óscar Vílchez y Alberto Rodríguez. 

 

2. Ampliar el universo de futbolistas

Sí. Esa bendita palabra que nos dejó Sergio Markarián como un recuerdo todavía tiene vigencia en el Perú. Junto con los microciclos. Esta Copa América fue mucho más beneficiosa que las anteriores porque entregó un abanico de opciones para que Ricardo Gareca pueda armar un once competitivo. Y, lo mejor, es que este equipo luchó sin complejos.

Estos jugadores respiran un aire de positividad. No tienen ningún miedo. Todo lo contrario, ese temor se convierte en una motivación. Si llegó un contrincante poderoso, pues que venga uno indestructible y así que llegue quien sea. Actitudes como esas nos llenan de tranquilidad y felicidad. 

¿Adiós a Claudio Pizarro y Juan Vargas? Puede ser.  Las opciones se han hecho más grandes. Un ejemplo es la defensa: Alberto Rodríguez, Christian Ramos, Carlos Zambrano, Carlos Ascues, Luis Advíncula, Aldo Corzo, Miguel Trauco, Jair Céspedes. Ya ven. En la posición que más sufriamos podemos decir que existen relevos. La última palabra la tiene Ricardo Gareca. 

 

3. Reconectar el vínculo con la afición

Historias que se repiten pero conllevan el mismo final: el amor por tu selección. Las Eliminatorias nos sacudieron tanto que las esperanzas para clasificar a un Mundial se desvanecen. El hincha está colérico. Con el hígado revuelto. No quiere saber más de la blanquirroja. Llega la Copa América y prende su televisor por un tema de costumbre. Y, se da con la sorpresa que ese equipo que tanto había despotricado está realizando una campaña destacada. Es ahí donde la ilusión vuelve a aparecer.

En vez que la eliminación ante Colombia desprenda esos sentimientos de rabia y frustración, sucedió lo contrario. El fanático peruano quedó con una sonrisa. No sé si forzada, pero terminó relajado. Este cuento es cíclico porque últimamente por lo sucedido, sabemos cómo arrancará y cerrará la carrera. Ojalá, que ese cierre se distorsione un poquito y extendamos esa felicidad que por varios pasajes fue efímera.

 

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