Andrés Mendoza no volverá a jugar por ningún motivo en el Perú

A través de su representante, el delantero aseguró que no regresará al país, aún cuando en Alianza lo anunciaban como refuerzo ideal

Andrés Mendoza no volverá a jugar por ningún motivo en el Perú

ELKIN SOTELO

“Hola José…” (interrumpe el saludo José Moreno, representante de Andrés Mendoza). “Sí, sí, ya sé lo que me quieres decir. Acabo de hablar con Andrés y me dice que por ningún motivo vendrá a jugar por un club peruano. Así me lo dijo, por ningún motivo”.

Para qué más. César Pinatte, directivo de Alianza Lima, había expresado que el ‘Cóndor’ sería el refuerzo ideal para la Copa Libertadores tras conocer que el Colombus Crew prescindirá del peruano para la próxima temporada por considerar que no tenía el perfil de jugador comprometido que esperaban. Pero no.

Andrés es chinchano, pero no tiene sabor nacional. Como goleador, su capacidad no está en discusión para nadie, ni siquiera para los que lo vimos fallar aquel gol ante Ecuador por las Eliminatorias a Alemania 2006 y que lo llevó al sótano de los sentimientos en el corazón de los peruanos. Y qué pena que no fue la realidad hecha jugador que muchos imaginamos cuando apareció en Cristal y emigró al Brujas de Bélgica.

Tenía menos de 17 años cuando integró una selección de menores que dirigió Ronald Pitot y que hacía jugar a Claudio Pizarro de volante. Hicieron gran amistad y sus carreras tuvieron despegues parecidos; debutaron juntos en la selección peruana adulta (Juan Carlos Oblitas era el técnico) el 10 de febrero de 1999 ante Ecuador en el Estadio Nacional. Cayeron (1-2), pero la actuación de ambos fue alentadora. A la semana siguiente le devolvieron la visita a los norteños en Guayaquil y ganaron con goles de Pizarro y Mendoza por 2-1. Ese año los dos se marcharon a Europa: Andrés a Bélgica y Claudio a Alemania.

¿DISPLICENTE? ¿DÍSCOLO?
El carácter difícil de Mendoza empezó a manifestarse en el 2000, también en un amistoso contra Ecuador en la frontera. Mientras el himno nacional se entonaba a todo pulmón, el delantero sonreía vagamente, enterraba la mirada y estiraba un chicle entre sus dientes. ¿Qué dijo? Que una religión no le permitía cantar a otros símbolos que no fuera Dios.

Cierta vez se le ocurrió ir a la oficina de Antonio García Pye a reclamar un premio y al no encontrar listo su efectivo se llevó un trofeo del escritorio. ¿Cómo lo explicó luego? “Era una broma”.

Siempre llama la atención de los medios. Incluso el técnico Freddy Ternero se mofó alguna vez de su familia diciendo que “comía gato”. El mismo Andrés, en un arranque de indolencia, expresó delante de una cámara que él no hacía goles por Perú porque “ahí no le pagaban”.

El Caso Golf Los Inkas fue su último capítulo con la selección blanquirroja. Se negó a reconocer todo lo que se lo acusó y a pagar una multa. “Que se cobren de todo lo que me deben”, alcanzó a decir. Ahora tiene 33 años y en la Major League Soccer lo tacharon por esas características que los peruanos le conocen. Y él sigue igual, diciendo que al Perú no regresa ni a balas.