Fuerza ‘Miguelón’: la carrera de Miranda, el arquero que siempre se creció ante Chile

En los últimos años, el ex guardameta de la selección colaboró con la formación de los arqueros que hoy apuntan a titulares en la blanquirroja. Hoy juega su partido más difícil

Fuerza ‘Miguelón’: la carrera de Miranda, el arquero que siempre se creció ante Chile

Verlo jugar ante Chile era, casi, un pedido popular. Desde el penal que le atajó al ‘Coto’ Sierra en la Copa América del 93, su presencia ante el rival en el Clásico del Pacífico era solicitada por la unanimidad de la tribuna. Hoy, que juega su partido más difícil, todos esperan gritar que se ha salvado como gritamos sus atajadas.

Las últimas grandes victorias ante Chile fueron de Miguel Miranda. Porque si Maestri hacía los goles, el ‘Carón’ los evitaba. Como evitó el penal del ‘Coto’ o el que le atajó a Salas en el 6-0. Porque contra Chile todos sus partidos eran buenos. Incluso el 3-1, su último partido ante los mapochos en marzo del 2001, cuando acabó con la hegemonía de los goleros nacionalizados (Julio César Balerio primero, Óscar Ibáñez después) y se adueñó del arco peruano para la última parte de las Eliminatorias rumbo a Corea-Japón, hasta que se retiró de la bicolor ante Bolivia (1-1).

Es, por actuaciones como esas, que en el ’97, cuando Balerio era titular, se dio este diálogo entre un periodista y el ídolo chileno Iván Zamorano.

- ¿Quién era el mejor jugador de Perú? – El arquero

- ¡Balerio! – No, no, el otro, Miguel Miranda.

Pero Miranda no solo fue Miranda ante Chile: tuvo tardes memorables con el Cristal campeón del ‘91, atajó en la ‘U’ y hasta se fue a China quién sabe por qué, para que su nombre apareciera entre los jugadores del indescifrable Shenyang Haishi. Volvió a Cristal y luego pasó por Bolognesi, antes de jugar en el último equipo de su carrera: Estudiantes de Medicina.

Fue ahí que tuvo una de sus pruebas más difíciles fuera de una cancha de fútbol. El auto en el que viajaba desde Ica chocó con un bus cuando él y otros cuatro jugadores (Ismael Alvarado, Pedro Aparicio, Bica y Rubén Díaz) se dirigían a Lima. Una fractura de húmero lo obligó acelerar un retiro que él pensaba iba a tardar más en llegar.

Después de eso empezó a trabajar como preparador de arqueros. Ya había hechos sus primeras prácticas sin quererlo, cuando jugaba en Cristal y adiestraba poco a poco a un par de jóvenes llamados Leao Butrón y Erick Delgado.

Pero el inseparable amigo de Juan Reynoso, siguió al DT a Bolognesi y luego a Universitario de Deportes, donde se encargó de afinar la técnica de Raúl Fernández. Da la casualidad que esos tres son porteros con oportunidades dentro de la selección de Sergio Markarián. Mientras tanto, Miranda trata de estirarse para lograr una última gran atajada.