Los goleadores que demostraron que Alianza no siempre es totalmente ‘grone’

Desde el querido Tomassini hasta el ‘Lobo’ Gonzales Vigil, aquí un repaso a los últimos ‘Tanque blancos’ de Matute

Los goleadores que demostraron que Alianza no siempre es totalmente ‘grone’

Por Miguel Villegas

ALFREDO TOMASSINI
Tendría 45 años y sería el blanco de todos los aplausos y el cariño de Matute. Iría a Occidente, se tomaría muchas fotos y los más viejos le recordarían que lo vieron de chiquillos. Alfredo Tomassini caminaría por Renovación con la misma elegancia con que lo hacía en su barrio de Miraflores. Sería técnico de menores, o dirigente o quizá escribiría una columna en un suplemento deportivo como este. Tendría. Sería. Podría. El primer “Tanque Blanco” de Alianza es un maravilloso recuerdo para los hinchas que, aunque no pudieron verlo jugar, aprendieron a quererlo con extraña fe religiosa. Era un delantero de 22 años que había nacido en Cristal, pero a punta de goles (5) en el torneo del 87 era tratado como un miembro más del Comando Sur. Cuando se subió a ese Fokker F-27 el 7 de diciembre de 1987 no sabía que su vuelo era en verdad a la gloria.

ROBERTO SILVA
Era una rareza en ese Alianza 98. Por la mañana iba a Matute y por la tarde estudiaba Economía en la Universidad del Pacífico. Su pasado no era “pistero”, como el de Waldir o Muchotrigo; Silva entrenaba con la selección de vóley en el Dibós. Alto (1,91 m), de fuerte remate y proveniente de una familia de clase alta, Silva alcanzó notoriedad cuando a mediados del 98 le hizo dos goles a Boys y puso en órbita de campeonato a los íntimos. Su compañero en el ataque era Claudio Pizarro, el joven delantero miraflorino que había dejado Pesquero para cumplir su sueño de niño: usar la “9” y ser un “Potrillo”. O ya, un pequeño pony (blanco).

CLAUDIO PIZARRO
El “blanco” más famoso de Alianza. Candidato a goleador histórico extranjero de la Bundesliga, Claudio llegó a Alianza en 1998 y declaró públicamente su amor: “Este es el equipo con que soñaba de chico”. El Apertura 99 fue su campeonato. Una tarde le hizo 5 goles al Minas y convenció a los dirigentes del Werder Bremen alemán de ficharlo. La historia es conocida. Claudio se ha portado como un descamisado más de la popular Sur. Hace un par de años dijo que su bronca con la selección era en verdad con “las gallinas (sic) de Norte”, en evidente alusión a la barra de la “U”. El gesto fue recibido con cariño por la hinchada grone. Un hombre del exclusivo Liceo Naval de San Borja se enfrentaba al rival con el mismo lenguaje con que lo hiciera alguien de la Unidad Vecinal de Matute.

JUAN DIEGO GONZALES VIGIL
Cuando en Mendocita escucharon por primera vez la voz de Juan Diego creyeron que se trataba de un blanquiñoso visitante, acaso de la “U”. Pero Gonzales Vigil Bentín era un chico de la inferiores que acababa de volver del desaparecido Wanka. “Chuck Norris” quería pelea. Se fue Georgia a jugar por el Lokomotiv y a su vuelta consiguió lo que había buscado: ser el goleador grone en el 2005. Su paso por la “U” en el 2007 acaso le quitó un poco de crédito con los hinchas, pero él siempre se declaró un confeso amante del barrio de La Victoria. Infaltable en el cebichito de Mi Barrunto, combinó perfectamente sus hobbies (los autos de carrera y los gallos) con los modales íntimos, festivos y callejeros.

JOSÉ CARLOS FERNÁNDEZ
El último producto de exportación de Matute. Hoy, el blanco más querido de los exitosos grones. Fernández es delantero, trujillano, hombre casado, de clase acomodada y los hinchas ya se acostumbraron a respetarlo. Niembro, el hombre de Fox, lo postuló para refuerzo de River tras el 4-1 a Estudiantes. El último tanque blanco de Alianza. Quizá, quién sabe, no apuesto, el heredero de Tomassini.