Johan Fano y su lado culinario: “Siempre dejé en alto a la cocina peruana”

En conversación con elcomercio.pe, el ‘Gavilán’ también dio consejos para una cena romántica

Johan Fano y su lado culinario: “Siempre dejé en alto a la cocina peruana”

MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ
Redacción Online

Johan Fano ha regresado a su “querido Perú”. Durante los dos años que estuvo separado de esta tierra y su “maravillosa cocina”, se las arregló para tener en su mesa un poquito de nuestro país. El ‘Gavilán’ confirmó lo que muchos peruanos que están lejos sienten: “Además de la familia, lo que más se extraña es la comida”.

Fano se ganó un nombre en México y Colombia a punta de goles y esfuerzo, pero la fama que le hizo a la comida peruana entre sus compañeros de equipo fue más grande. “A veces mi mamá iba a visitarme y me preparaba cebiche, ají de gallina, arroz chaufa, etc. Invitaba a mis compañeros de equipo a comer a mi casa y ellos quedaban enamorados de los platos peruanos. Digamos que siempre dejé en alto a nuestra comida”, dijo el nuevo goleador de Universitario de Deportes.

El ‘Gavilán’ contó que también se defiende en la cocina y prepara unos buenos cebiches y chaufas. “A veces cuando mis familiares viajaban para Caldas o México me llevaban ingredientes peruanos y cosas que solo se consiguen aquí, así preparaba mis platos. Cuando estaba solo en el extranjero no me moría de hambre, me preparaba mis cosas. Además, el peruano que no sabe preparara cebiche no es peruano”.

UN ROMÁNTICO
Fano dice que es un tipo romántico cuando la situación lo amerita. “He preparado mis cenas románticas. La comida puede variar pero lo que nunca debe faltar es un buen vino, unas fresas de postre y una vela en la mesa”.

Pese a eso, sus experiencias con la comida mexicana y colombiana no han sido todas buenas. El huanuqueño contó una anécdota muy simpática: “Cuando jugaba en el Once Caldas, una vez me invitaron a comer a un restaurante y me sirvieron hígado. Lo probé y no supe qué hacer, no me gustó para nada”, dijo Fano quien desde esa vez prometió no volver a comer la famosa menudencia.