Leandro Fleitas pasó de mártir a héroe en menos de un año

En la definición del título del año pasado el zaguero salió en camilla y con el cráneo roto. Ayer le dio el empate a Alianza en un partido clave en la lucha por la Libertadores

Leandro Fleitas pasó de mártir a héroe en menos de un año

Por Ángel Hugo Pilares

Estadio Monumental, 13 de diciembre del 2009. Se juega la definición del título en un clásico pero por un momento todo el mundo lo olvida: Leandro Fleitas acaba de chocar con Carlos Galván y está noqueado, tirado en el césped. Tiene una triple fractura de cráneo y es trasladado en ambulancia a una clínica local donde perderá nuevamente el conocimiento luego de convulsionar.

Lo de Fleitas aquella vez fue preocupante. El íntimo siguió ligado al club y recibió muestras de solidaridad del fútbol peruano. Nadie sabe cómo, se recuperó en tiempo récord. Cuatro meses después alineaba en la reserva íntima con un protector en la cabeza. Fue en el 3-3 de los blanquiazules ante CNI.

La reaparición de la ‘Máquina’ en el primer equipo fue gradual. Con una placa de titanio en la cabeza que acaba por darle hasta un sentido macabro a su apodo acabó convirtiéndose —nuevamente— en una de las figuras aliancistas pese a que durante la semana un incidente con la Policía pudo haber empañado el desempeño del zaguero.

En el clásico de ayer, casi once meses después de aquel golpe que casi lo deja fuera del fútbol, Fleitas tuvo la mala fortuna de repetir el incidente —aunque a la inversa— cuando intentó despejar un balón y acabó dándole a Víctor Píriz Alves, dejándolo inconsciente.

Luego de aquel incidente, Fleitas (un tipo que ha dicho que volvería a disputar un balón de la misma forma que lo hizo ante Galván) acabó coronando su regreso con un gol clave: anotó el empate 2-2 que le permite a los íntimos dar un importante paso rumbo a la Copa Libertadores.