De Marquinho a Leandro Franco: los brasileños que dieron el 'gran salto'

Un recuento a casos similares al del artillero del Boys, quien tras su buena temporada jugará por Cristal, de no mediar mayor inconveniente

De Marquinho a Leandro Franco: los brasileños que dieron el 'gran salto'

ENRIQUE VERA (@kiquevera)
Redacción online

Es casi un hecho que el goleador del Sport Boys Leandro Franco jugará la próxima temporada en Sporting Cristal. El caso del delantero de 30 años refresca las experiencias que vivieron aquí algunos de sus compatriotas. Este es un repaso de otros brasileños que llegaron con perfil bajo al fútbol peruano e hicieron lo justo para dar el salto a un club grande de nuestro país.

MARCO DOS SANTOS. Desde sus primeros partidos con Boys, Marquinho dejó claro que era ‘el distinto’. Buena compra de los rosados al Internacional de Brasil a fines de 1989. Aquí lo dejó claro con sus impecables ejecuciones de tiro libre y bolas servidas para tiro de gol a Claudio Adao, y Germán Carthy. Un ‘cerebral’ nato. Su dinámica en mediacancha, con la irrupción del novel ‘Kukín’ Flores, puso al cuadro chalaco en las instancias finales de los torneos 91 y 92, y en la Copa Libertadores de esos años. Dio el gran salto a Sporting Cristal en 1993 pero no reeditó sus actuaciones en el primer puerto. Alianza lo trajo de Austria en el 95 y de México, el 97. Ese año fue gravitante en la consecución del título íntimo luego de 18 años. Después, volvió al primer amor, Boys, y otra vez Alianza, pero solo tuvo chispazos de magia.

JULIO DE ANDRADE. De todos sus paisanos fue el que más lejos llegó, aunque a su arribo en 1991 ni se imaginara que iba a tener al frente la más clara posibilidad de darle a Perú su primera Copa Libertadores. Julinho llegó casi por una situación fortuita. Era muy amigo de Lula, un centro delantero que Defensor Lima había buscado desde mediados de 1990. Dicta la leyenda que el refuerzo granate puso como condición en su contrato que Julinho también integre la plantilla, y así fue. De a pocos el melenudo atacante se hizo de un lugar en el equipo y mandó al archivo las expectativas por su compañero de viaje. Sus goles convencieron a Cristal, donde fichó en 1993. Se hizo ídolo, ganó un tricampeonato y disputó la final de la Libertadores, versión 1997, ante Cruzeiro. Sí, tuvo la mejor opción de gol en el choque de vuelta, pero Dida le atajó el remate. Dicen que todavía no olvida ese momento ni a una ‘rubia causalidad’.

GERSON LENTE. Fue el buque insignia del descendido Ciclista Lima que alcanzó el subcampeonato Apertura 1994 y, con ello, la clasificación a la Copa Conmebol del año siguiente. Un jugador de área con la efectividad del mejor Maestri y que una vez goleó ‘solito’ a Alianza en Matute. Registró 13 tantos y llegó a La Victoria para la Libertadores del 95. No era un jugador extraordinario, pero tenía mayor movilidad que Sáenz y Muchotrigo juntos. Por esa Copa, jugó un partidazo frente al Bolivar de La Paz que meses después (Agosto del 95) le valió el salto a España. Su viaje permitió el último suspiro de Franco Navarro en el fútbol: lo reemplazó cuando ya casi estaba retirado. Pero la incursión de Lente en Europa no fue próspera. Firmó por Cristal en 1996 y ahí la competencia que demandaban Bonnet y Julinho no le hicieron un lugar permanente en el equipo. Se fue a fines de ese año con el paraguayo Struway.

MARCUS DI GIUSSEPPE. Lo de ‘Bica’ fue un caso particular. En 1995 llegó para jugar por Cristal, el entonces campeón, y anotó goles decisivos por Copa Libertadores y el torneo local de ese año. Se fue a Austria cuando aquí ya era habitúe de pasarelas y lanzamientos de ropa de temporada. Volvió en el 97 a Municipal para empezar de nuevo: nunca cobraba pero era el goleador. Pasó al Boys de ‘Chalaca’ Gonzales que peleó hasta el final el título del 98 y luego dio el salto a la ‘U’ en el 2000. Años estos en que canceló su boda con una popular conductora de TV y, ya divorciado de otra modelo, se hizo novio de otra presentadora, hoy en el mismo canal de la primera. Se fue a Europa y a su regreso deambuló por varios equipos: Wanka, Estudiantes de Medicina y Bolognesi. Lo último que se supo de él fue cuando desminitó que era portador del VIH.

EDUARDO ESIDIO. En 1997 ancló, también por caprichos del destino, en el entonces ascendido Alcides Vigo. Su primo, Marcelo Esidio había fichado por José Gálvez y de refilón trajó a ‘Edu’ para que pruebe suerte. Fue presentado como volante pero rápido se supo que lo suyo era el ataque. Y más que eso, la definición. Dio el salto a la ‘U’ y su primera temporada con la crema la hizo a pura fuerza: se le diaganosticó el virus VIH, lo cual generó una gran polémica, pero cerró un brillante torneo 98 anotando un gol en la segunda final ante Cristal (el penal decisivo). El siguiente también lo culminó con un gol en la primera definición ante Alianza, aunque ya se había cansado de firmar en clásicos desde que llegó. El 2000 hizo 37 tantos, pero solo al registrar el número 33 frente a Unión Minas ya había roto el récord de goleadores.

RONAILE CALHEIRA. Nadie en Universitario, ni el hincha más pesimista y menos lúcido pronosticó que Ronaile Calheira, goleador en el Clausura 2008 jugando por Sport Ancash, iba a tener tan bajo rendimiento con la crema puesta. Aquel fue su gran salto, pasó de un equipo de media y final de tabla al grande que apostó todas sus fichas por la Copa Libertadores 2009. El brasileño llegó como refuerzo con Solano, nada menos, y a pedido de Juan Reynoso. Nunca dio pie en bola y al otro año se fue. Pero los 16 goles que facturó en el 2008 todavía llenaban los ojos en Perú. León de Huánuco lo contrató para la temporada 2010, pero de nuevo fue intrascendente. Ancló en Colombia y revivió sus goles en el Huila.

‘CHIQUINHO’ y ZE CARLOS. El primero fue timonel del Deportivo Pesquero, en 1997, y de un Juan Aurich nada parecido al de hoy un año después, aunque ni uno de estos equipos lograra asomarse a los lugares de vanguardia en los torneos correspondientes. Sin embargo, Alianza lo contrató en el 99 y jugó ahí hasta la temporada siguiente. Otro que también recaló en tienda victoriana, aunque tres años antes, en 1996, y también sin mucha fortuna, fue Ze Carlos, mediocampista que antes había jugado por León de Huánuco y Deportivo Sipesa.