Sporting Cristal y los hombres de acero que lo llevaron al título

La valoración de los cinco pilares de un plantel campeón en el que fue muy difícil destacar sobre el resto

Sporting Cristal y los hombres de acero que lo llevaron al título

DAVID HIDALGO JIMÉNEZ @DavidsCreator
HORACIO ZIMMERMANN @Horacon
Redacción Online

El gris dejó de ser el tono de la luz que ilumina Lima para tornarse otra vez de celeste. Cristal se coronó campeón luego de siete años y, aunque en muchas ocasiones se vistió de azul, y otras de blanco, no dejó nunca de iluminar con su juego. Fue el mejor del año y cada uno de sus jugadores destacó, pero cinco de ellos se constituyeron como la columna vertebral del ahora Cristal de Mosquera.

Erick Delgado: El capitán que no le basta solo con besar la cinta en comerciales. El líder que jugó lesionado y a veces con dolor. Solo una operación de fuerza mayor lo alejó del campo unas fechas. Cuando no estuvo (por lesión) la gente solo preguntaba cuándo volvía. Cuando estuvo atajó, vociferó y lo hizo bien. El verdadero líder no es solo el más respetado, el referente, sino el que transmite confianza desde su posición con destacadas actuaciones, con un mismo rendimiento siempre. Así lo hizo Delgado, el último referente de Cristal que este año se dedicó a tapar. La gran pregunta queda flotando: ¿Por qué no seguirá en el club?

Nicolás Ayr: Ya nadie se acuerda de los Rivera, Fazzi o Espínola porque Cristal encontró el defensa que buscaba: bien en el juego aéreo y difícil de pasar por abajo. Un defensa con oficio, que conoce el puesto, que manda, que tapa los errores del compañero (Advíncula). Ayr fue el baluarte de una defensa en la que también destacó Yotún. El argentino no solo juega con los pies, tiene voz de mando porque ‘guapeó’ y ordenó siempre al equipo campeón desde su posición.

Jorge Cazulo: El Gatusso de Mosquera. Nadie imaginó en enero que llegaría al Rímac. Y pocos que en diciembre ya se corearía su apellido. Es el uruguayo que siente la celeste de manera especial. Personalizó la raza por la que apostó Cristal. Cazulo destacó por su desgaste y recorrido en la cancha. Nunca se le vio caminando. El ancla que todo equipo necesita: quita, roba y pasa bien el balón. A veces desordenado, pero con el aval de un equipo que cubrió a la perfección sus arremetidas al arco contrario que lo llevaron a marcar cuatro goles.

Renzo Sheput: El ‘10’ en la sombra. Pocos hablan de él. Casi nadie lo destaca. Sheput fue invisible, y prefiere seguir siéndolo. En una volante en la que destacaron Lobatón y Mariño por su juego vistoso y mediático (ambos tuvieron más chances en la selección), Sheput tiró 17 pases de gol y marcó 11 goles. El ‘Pincel’ versión 2012 entregó balones de oro a los delanteros, y a la larga —de aquel trío creativo de Mosquera— será el único que seguirá en el equipo. Ojo, Joazinho Arroé no es Mariño, ni mucho menos Lobatón.

Junior Ross: Había metido un gol en los últimos tres años. Sí, uno. Con Reynoso miraba los partidos sentado, jugaba poco o nada. Queda claro entonces que Mosquera, su padre futbolístico, era el indicado para sacar su máximo potencial. Y lo hizo: este año anotó 17 goles y fue el goleador del equipo. Fue determinante en el ‘play off’: anotó los dos tantos de Cristal, uno en Cusco y otro en Lima. Ross fue el jugador que generó más peligro fuera del área y que mató dentro de ella. De Junior no tiene nada, solo le queda el nombre.