Las vergüenzas de un campeonato nacional de fútbol para el olvido

La incertidumbre que rodeó la disputa de la final hasta poco antes de la hora programada para el choque es el ‘broche de oro’ de un pésimo torneo

Las vergüenzas de un campeonato nacional de fútbol para el olvido

JOAQUÍN ORTIZ RIVAROLA
Redacción online

La gran final que casi no se juega: Estaba casi todo listo para el Alianza-Aurich que definiría al campeón del fútbol peruano: entradas vendidas, equipos y árbitros en el estadio, recogebolas y hasta policías. Y decimos casi todo listo porque faltaba lo más importante: el permiso del Ministerio del Interior, que no se animaba a dar luz verde al partido debido a las observaciones en materia de seguridad que hizo la Municipalidad de Lima. Hasta dos horas antes del encuentro programado inicialmente para las 4 p.m. nadie sabía si este se iba a realizar. Alrededor de las 2:30 se confirmó que la final se disputaría el miércoles 14 de todas maneras…pero media hora más tarde de lo previsto. La fiesta del fútbol se convirtió en un circo. El resultado fue lo de menos.

El año en que el fútbol se volvió un juego de mesa: El torneo del 2011 podría haber marcado un récord mundial por la cantidad de puntos que se ganaron en cancha pero se perdieron en mesa. Las absurdas bases del campeonato, que le quitaban los puntos al infractor para dárselos al equipo que reclamaba (regla que ya no se aplicará en el 2012) provocó una ola de quejas de todos contra todos. Incapaces de salvarse del descenso o clasificar a un torneo internacional en el campo de juego, los equipos optaron por el camino fácil para lograr sus objetivos. El equipo más perjudicado fue Universitario, ya que debido a los sueldos atrasados, los jugadores se negaban a firmar las planillas de pago, requisito indispensable para que el partido sea considerado válido. Los cremas entraban ya derrotados a sus partidos, para felicidad de unos rivales que sumaban de a tres sin necesidad de sudar.

Inti Gas, la Sudamericana y el festejo que no fue: En la última fecha del torneo regular del fútbol peruano, Inti Gas venció 2-a San Martín y obtuvo el tercer cupo peruano para la Copa Sudamericana. Entre lágrimas, aplausos y cánticos, los jugadores y el pueblo de Ayacucho celebraron por todo lo alto su histórica primera clasificación a un torneo internacional. Un día después, cuando el campeonato ya había terminado, un fallo de la Comisión de Justicia de la FPF le dio la razón y los puntos a Unión Comercio en un reclamo ante Cobresol y el cuadro de Moyobamba desplazó a los ayacuchanos del sexto puesto y los sacó de la Sudamericana. En menos de 24 horas, el llanto de felicidad se convirtió en llanto de rabia, impotencia y frustración.

El papelón de la ‘U’ en el Cusco: Debido al retraso del vuelo que llevaría al plantel principal al Cusco, Universitario debió comenzar el partido con Cienciano con apenas nueve jugadores de la reserva que hacía minutos acababan de disputar otro partido en la temible altura de la Ciudad Imperial. A causa de la irresponsabilidad y poca planificación de sus dirigentes, la ‘U’ puso en juego la salud de sus jóvenes futbolistas, quienes estuvieron expuestos a sufrir un grave problema de salud por el esfuerzo físico realizado. Recién a los 24’ del primer tiempo los cremas completaron su oncena. Al final la ‘U’ perdió 3-0 pero nadie habló de ello, sino de la valentía y el sobrecogedor esfuerzo de nueve jóvenes con sueños de grandeza que pusieron el pecho para cubrir la ineficacia de sus directivos.

El día en que la muerte y la violencia le ganaron al fútbol: En clásico disputado en setiembre en el Monumental tenía todo para ser una fiesta, sin embargo, todo se empañó luego de los actos de violencia generados en la zona de palcos por parte de una iracunda turba de hinchas de Universitario y que acabaron con el asesinato del hincha aliancista Walter Oyarce.

Las deudas de los clubes: Ahogado en medio de una grave crisis económica, Universitario llegó a deber casi seis meses de sueldo a un plantel desesperado que perdía en mesa los puntos que con mucho esfuerzo ganaba en cancha y que veía en su participación en la Copa Sudamericana la única motivación para resistir de manera conmovedora hasta el final del campeonato. El de la ‘U’ no fue el único caso de deudas, pero sí el más emblemático de ese vía crucis que pasaron futbolistas de varios equipos –Cobresol, Cienciano, Alianza y Boys, por citar solo algunos- para poder llevar un poco de dinero a sus casas.

La camiseta sí se mancha (con plumón): Dos clubes profesionales no tuvieron empacho en entrar a la cancha con uniformes impresentables para un torneo de Primera División. En mayo, Universitario debió recurrir a un plumón negro para pintar los números de los jugadores en polos guindas de entrenamiento para poder jugar ante Vallejo en Trujillo. Meses después, ya en noviembre y por coincidencia también en Trujillo, el turno fue de Cobresol. La imagen de los jugadores ingresando a vestuarios con una enorme mancha negra en sus polos causada por el sudor que despintó el color del plumón fue, simplemente, patética.

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