Daniel Carpio, el peruano que cruzó a nado el Estrecho de Gibraltar en 1948

El nadador peruano realizó su proeza hace 64 años y la repetiría tres veces más. Así contó El Comercio la noticia

Daniel Carpio, el peruano que cruzó a nado el Estrecho de Gibraltar en 1948

El Comercio, 23 De Julio De 1948.

Daniel Carpio atravesó a nado el Estrecho de Gibraltar desde Tarifa hasta la costa de Marruecos en nueve horas y veinte minutos, de acuerdo con lo informado por los testigos presenciales de la travesía, entre los que figuraban el gobernador militar de Algeciras, el general Eduardo Sáenz de Buruaga; el capitán del puerto de Tarifa, Rafael Barroso;el capitán de la Guardia Civil, Tomás Gómez; y otras personas más.

Seis mil personas se congregaron para tributar una ovación a Carpio cuando el nadador regresó a Tarifa a bordo de una lancha a motor de la Marina, después de haber coronado su empresa. Carpio fue llevado en hombros de la multitud hasta el Casino de Oficiales, donde se realizó una recepción en su honor.

El nadador expresó a The Associated Press: “Me siento personalmente orgulloso y más por mi patria, el Perú, de haber tenido éxito en mi empresa y doblemente complacido porque he logrado establecer un récord en la travesía a nado del Estrecho.

Carpio se lanzó al agua a eso de las 11:30 a.m. Las fuertes corrientes lo llevaron hacia el Oeste, obligándolo a luchar contra ellas, pero dos horas después otras corrientes mixtas lo arrastraron hacia el Este.

Dijo Carpio: “Encontré el agua intensamente fría, pero estaba decidido a no abandonar la hazaña. La yerba mate argentina, cargada y caliente, que se me daba cada hora, alentó mi espíritu y al fin llegué a las playas de Marruecos en el lugar conocido como Alcázar Seguer, entre Punta Gires y Tánger. Durante la travesía, el gobernador de Algeciras, general Saénz de Buruaga, y otros varios altos jefes militares me acompañaron desde Tarifa en lanchas a motor, ayudándome con sus palabras de aliento.

Los observadores de Tarifa dijeron que la travesía de Carpio siguió un curso de continuos zigzags, debido indudablemente a las corrientes encontradas del Estrecho. Carpio declaró que se propone visitar Gibraltar y después Gran Bretaña.

Yelmini (su entrenador) describió el cruce del Estrecho como “el más completo éxito”. Carpio se vio en dificultades solo brevemente cuando el viento creciente encrespó el Estrecho y aumentó la corriente. Añadió que la excelente condición física del nadador hizo que venciera las dificultades y prosiguiera su intento. Cuando Carpio pisó la playa africana, las numerosas embarcaciones pesqueras que lo habían acompañado hicieron sonar sus pitos y sirenas celebrando el acontecimiento. Asimismo, cuando el grupo regresó a Tarifa, los numerosos espectadores en el muelle y el frente de la bahía, muchos de los cuales habían seguido la travesía con prismáticos y largavistas durante las horas del día, prorrumpieron en estruendosos aplausos.

Manifestó Yelmini que Carpio no demostraba los efectos de la hazaña después de completarla, pero que, con todo, se hallaba cansado y requería el más pronto descanso. Era por esta razón que había aplazado las entrevistas hasta la mañana del viernes.

En las primeras tres horas, Carpio nadó sin cansancio, siguiendo las recomendaciones que acerca de las corrientes le daban los técnicos a bordo de una lancha rápida de la Marina de Guerra española, la que le suministraba igualmente los alimentos.

El resto del recorrido lo realizó normalmente nadando Carpio en todos los estilos, principalmente en el libre.

Después de pisar tierra africana, el nadador peruano retrocedió y nadó trescientos metros más para tomar la embarcación que lo condujo de regreso a Tarifa, pues la costa en el lugar que le tocó tierra es rocosa.

La distancia en línea recta que separa Isla de los Palamós de Alcázar Seguer es de 19 kilómetros, pero Carpio fue obligado por la multitud y saludado por las sirenas de los barcos.