Denisse Fajardo: “El cáncer me acercó a Cecilia Tait”

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Denisse Fajardo: “El cáncer me acercó a Cecilia Tait”

VERÓNICA GASCO

Unos tímidos aplausos la reciben. Es la mecánica de todas las clases. Al menos, cuando hay padres de familia en las tribunas. Para sus alumnas el tema es simple: es la profesora a la que le hicieron una serie en la televisión. Apenas la ven, todas corren a darle besitos y siguen con su trabajo como si nada pasara. Con las mamás la cosa es diferente. Denisse Fajardo no es la profesora de vóley de sus pequeñas, sino la ídolo de sus vidas. Ellas en los años ochenta se desvelaron para ver sus partidos por televisión; en cambio, a sus hijas, probablemente les prohibieron ver la serie “Matadoras”.

Esta vez, Denisse Fajardo llega distinta a sus clases. Hoy tiene una gorra y una pañoleta en la cabeza porque por primera vez, desde que le detectaron cáncer de mama en diciembre del año pasado, se le ha caído el pelo y no quiere que la vean así. Igual no borra la sonrisa.

¿Cuándo se te cayó el pelo?
Hace un par de días. Me empezó a doler la cabeza y no sabía por qué. De pronto me intenté peinar y me quedé con el mechón en la mano.

¿No has pensado en raparte?
Mi esposo lo quiere hacer, pero antes queremos comprar gorritos bonitos. Ja, ja, ja.

¿Eres vanidosa?
Por supuesto; es más, estoy pensando si hacerme un corte de pelo moderno con el cabello que aún me queda.

¿Qué es lo que más te afecta?
Sentirme cansada. En la mañana estoy bien, pero mi problema es para acostarme. Lloro porque no sé qué me duele. Mi esposo me pregunta dónde me duele y no sé responderle. Es todo, me entiendes. Me arden las manos, los pies; mi esposo me frota con crema, me soba el cuerpo. No es fácil, y a la mañana siguiente otra vez bien. La gente me saluda, voy a mis clases, todo bien.

¿Lloras con frecuencia?
No. El día que me dieron la noticia lloré y por allí alguna otra vez. Siempre supe que me iba a dar cáncer, lo que no pensé es que fuera tan rápido.

¿Por qué lo sabías?
Porque mi mamá murió de cáncer, mis tías también. Muchas mujeres de mi familia.

¿Cómo descubriste el bultito en tu mama?
La enfermedad brotó en un momento muy complicado en mi vida. Mi mamá había fallecido recién, yo estaba deprimida y tuve un sueño en que yo estaba en el baño lavándome los dientes y mi mamá (ya fallecida) me hablaba, me jalaba y me decía que me haga ver. Al día siguiente en el desayuno se lo conté a mi ‘moshi’ (esposo) y me dijo que me hiciera un chequeo general. Pero para esto, también me dolía el seno izquierdo, pero no me sentía ninguna bolita.

Lo que también sería una señal ‘extraña’ porque hasta donde tengo entendido el cáncer no duele.
Además, el mío estaba en el seno derecho. En ese control pasé todos los exámenes, incluso en la mamografía no salió nada y me sentí tranquila. Luego me hicieron una ecografía y cuando chequearon la mama izquierda y me dijeron que no tenía nada. Pensé: ¡uff, qué alivio!, pero duró poco, porque me vieron la derecha y allí salió la manchita. Luego supe que tenía un centímetro. Pasé Navidad tranquila y el 27 de diciembre me operaron.

Sonia Heredia se acerca de pronto. Se abrazan, se besan. Hoy son rivales porque sus respectivas escuelas de vóley se están enfrentando. La nota queda congelada por unos minutos, ellas hablan de todo. De Miguel [Miranda, esposo de Sonia] que se está recuperando de un infarto, de las chicas, del dolor de muela, de las enfermedades. También hablan de Cecilia Tait, matadora como ellas, afectada de cáncer a los ganglios.

¿Qué las unió más, el cáncer o el hecho de que varias matadoras postulan al Congreso de la República?
El cáncer, sobre todo con Cecilia que estaba muy alejada de todas. En realidad todas las del equipo nos alejamos. Yo siempre me he mantenido cerca de Rosa [García], pero a raíz de todo esto nos hemos vuelto a visitar.

¿Por qué sobre todo con Cecilia?
Porque ella se alejó mucho y hasta pensaba que no tenía amigos. Cuando se enfermó de cáncer se dio cuenta de que estaba equivocada y que muchos la quieren. Ahora que me tocó a mí, ella me llama todas las semanas.

¿Te ayuda en tu tratamiento?
Muchísimo. Me ha conseguido cita con una nutricionista, no sabes lo bien que se porta conmigo. Es más, con todos, Cecilia ayuda a muchísima gente.

¿Quién más se mantiene cerca de ti?
Todas las chicas [olímpicas]. La mayoría de nosotras tiene una academia de vóley y nos enfrentamos. Ahora le tocó el turno a Sonia y Aurora, pero la semana pasada vino Cecilia y la ‘China’ y así.

¿Y no te pasa que preferirías alejarte de todo y dedicar tu tiempo únicamente a ti?
Si me quedo en casa sería peor. Me preocupa no poder cumplir con mis chicas, porque el éxito de mi academia es que estoy presente siempre. Hace unos días, por primera vez falté a una clase porque no podía más y no quiero que la gente piense mal de mí o mi trabajo.

Te noto fuerte.
Si por llorar más me dicen que voy a curarme, lloraría; si por estar alegre me dicen que me voy a curar, me reiría. Pero no es nada de eso, entonces solo me queda levantarme y seguir con mi vida, no hay otra. El primer set lo voy ganando. Me han extirpado el tumor en la mama derecha, no hizo metástasis en el ganglio centinela y voy en mi segunda quimioterapia de cuatro. Aún me falta ganar el partido.