El día en que La Rosa le calló la boca a Bilardo

El DT argentino, que dirigía a la selección de Colombia en las eliminatoria para España 82’,dijo que el delantero peruano era torpe, pero a falta de 5 minutos La Rosa empató el encuentro entre ambas selecciones

El día en que La Rosa le calló la boca a Bilardo
Por *Daniel Peredo* *I* 16 de octubre 2009. Concentración de Boys antes de definir el ascenso con Cobresol. Los jugadores más experimentados del plantel se acercan al técnico Titín Drago para hacerle un pedido. —No queremos a Juan Carrillo, se ha creído esa chapa de “Drogba” y nadie lo soporta. Titín concentró a 19 futbolistas y para elegir los que iban al banco tenía una duda: Carrillo o un sub 20. Al final decidió por la experiencia y se lo explicó a los referentes. —Esta es una final, no tenemos margen de error, que pasa si se lesiona alguien, si nos expulsan un jugador. La definición se complicó mucho más de lo esperado. No solo en el desarrollo del juego sino también, como imaginó Titín, por situaciones fortuitas. Ricky Pérez se desgarró al final del primer tiempo y obligó al ingreso de Miguel Curiel. Pero Curiel estuvo apenas 10 minutos en la cancha. Cometió la torpeza de agredir a un rival y fue expulsado. Luego, el defensor Joao Pereira, quien había estado presente todas las fechas, se lesionó y lo reemplazó Araujo. Iban 15 minutos de la segunda etapa y el 1-1 ascendía a los moqueguanos. Titín decidió jugársela en la última variante. Llamó a Carrillo por Junior Núñez. Sin embargo, lo curioso para los que estaban en banca fue la forma como el DT graficó lo difícil de la situación. —Esta es la oportunidad que esperabas, para que te des una idea de cómo está el partido: está como tu cara Carrillo tomó la boleta, ordenó la variante aunque le costó meterse al juego. Cobresol hizo el segundo y todo parecía perdido. Sin embargo, en los últimos 14 minutos, Carrillo generó un penal con un tiro libre interceptado con mano y luego, de otro balón detenido, obligó al rebote del arquero y llegó el 3-2 de Elías, la victoria y el retorno a Primera. En el vestuario “Drogba” era uno de los más felices y encaraba a Títin : “Esta carita te salvó”. Los compañeros, como siempre, no lo soportaban. *II* Junio 1981. Antes de volver a Lima para integrar la selección que jugaría las Eliminatorias, César Cueto y Guillermo La Rosa fueron despedidos por su club Atlético Nacional con un almuerzo junto al plantel. Algunos de sus compañeros jugaban en la selección de Colombia y serían rivales por la clasificación a España 82. Uno de ellos, era Francisco “Pacho” Maturana, referente de la selección de Bilardo y amigo de Cueto y La Rosa. En un momento de la reunión, Pacho comentó detalles de la preparación para enfrentar a Perú. —Bilardo los tiene muy estudiados, conoce todos sus movimientos y me va a dar la tarea de marcarte Guillermo, contó Maturana. Dice que no es difícil, porque Cueto, Oblitas y Uribe hacen las paredes y tú, dirigiéndose a La Rosa, las destruyes. El almuerzo terminó normal y los dos jugadores volvieron a Lima. A las semanas se disputó el partido en el Campín de Bogotá. Colombia adelantó con gol de Herrera y a falta de cinco minutos La Rosa, que acababa de ingresar, empató de cabeza marcado por Maturana y Sarmiento. Apenas convirtió, el goleador nacional corrió hacia el banco colombiano golpeándose el pecho y gritando con fuerza, lo que fue mal recibido por la prensa e hinchas colombianos que lo cuestionaban por festejar de esa manera ante el país que lo había tratado tan bien. Los medios fueron muy duros y obligaron al buen Guillermo a pedir disculpas y aclarar la celebración. —Quería gritárselo en la cara a ese Bilardo que había dicho que yo destruía las paredes de Cueto y Uribe, con los hermanos colombianos no hay problema. La gente entendió la bronca de La Rosa y lo volvió a recibir con afecto. Junto a Cueto son grandes ídolos de Atlético Nacional. *III* Un sábado de 1995. Concentración de Universitario en el Lolo Fernández. El presidente Alfredo González llegó de visita y, como acostumbraba, ingresó a la cocina a observar qué había preparado la Tía Margarita, famosa cocinera del club y selecciones peruanas. El “Gordo” abrió todas las ollas y descubrió un humeante sancochado. Tomó un tenedor, pinchó una presa de buen tamaño y la puso en un plato. La Tía Margarita no permitía que nadie ingrese a su cocina, pero Alfredo era su engreído porque lo conocía desde pequeño. En cuestión de minutos, González se despachó el tremendo pedazo de carne y fue a hablar con los jugadores y el técnico Markarián. Pasó media hora y comenzó a sentir fuertes dolores de estómago. Se acercó al consultorio del doctor Jorge Alva en el mismo estadio y tomó una pastilla. Sin embargo, el medicamento le cayó mal —González es alérgico— y se le enronchó todo el cuerpo. “Me muero, me muero”, gritaba desesperado. Su seguridad tuvo que llevarlo de emergencia a la clínica Villarán, donde lo estabilizaron en poco tiempo. Al día siguiente, previo al partido de la “U”, González juntó a los periodistas y pidió un reconocimiento para su seguridad “por haberme salvado la vida”. Eso sí, quedó molesto con el doctor, porque, según él, le había dado una pastilla para el dolor de cabeza cuando le dolía el estómago. —Por eso me enronché. Actualmente, el “Gordo” González tiene un programa de cocina en la televisión. Come de todo.