¿Es Michael Phelps el mejor deportista olímpico de la historia?

Tras sus 19 medallas en los Juegos Olímpicos, es válido hacerse la pregunta acerca del extraordinario nadador estadounidense

¿Es Michael Phelps el mejor deportista olímpico de la historia?

¿Quién ha sido el mejor atleta olímpico desde que la fiesta multideportiva de la antigua Olimpia resucitó en Atenas hace 116 años?

El debate se ha vuelto a reabrir después de que Michael Phelps encabezara al cuarteto de nadadores de Estados Unidos que ganó el oro en los 4×200 metros libres en los Juegos de Londres 2012.

Con ese resultado, Phelps sumó 19 medallas y superó el récord de 18 metales logrado por la gimnasta soviética Larisa Latynina.

El Michael Phelps de 2012, cuya luz se está apagando visiblemente, no es el fenómeno que ganó un récord de ocho medallas de oro en los Juegos de Beijing hace cuatro años.

Por el momento, en Londres no ha conseguido ganar un oro individual y tampoco ha logrado ser el primer nadador que gana tres títulos consecutivos ya que finalizó segundo en los 200 metros mariposa el martes.

Aún así, con 27 años, será el deportista más condecorado en la historia de los Juegos y reconocido como el mejor nadador.

Latynina, de 77 años, cuyo padre murió en la batalla de Estalingrado, procedía de Ucrania y compitió para la Unión Soviética en tres Juegos Olímpicos, debutando en Melbourne en 1956.

Es una de las únicas dos mujeres que ha ganado en dos ocasiones la prueba combinada, un homenaje a una versatilidad de la que continúa orgullosa.

Phelps cuenta con ventajas similares a las de Latynina en cuanto al número de competiciones en las que puede participar.

OWENS Y LEWIS
Dos atletas masculinos corrieron y saltaron hacia los títulos olímpicos en pruebas muy competitivas.

El incomparable Jesse Owens ganó las medallas de oro en 100 y 200 metros, salto de longitud y en relevos de 4×100 en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, una actuación repetida por Carl Lewis en los Juegos de Los Angeles en 1984.

Owens no tuvo la oportunidad de competir en otros Juegos después del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. En esa época los deportistas aficionados rara vez tenían los medios para participar en más de unos Juegos Olímpicos.

Lewis compitió en cuatro Juegos y la pureza de su técnica fue tal que ganó la medalla de oro en salto de longitud en cada uno de ellos, incluso aunque en su última cita olímpica en 1996 su velocidad y flexibilidad se habían atenuado de forma inevitable.

En una entrevista con Reuters Televisión el martes, antes de que Phelps nadara, Lewis rechazó una invitación para comentar lo que él consideró como su propio legado olímpico.

“Yo estaba ahí cuando los Juegos Olímpicos se convirtieron en modernos. Si no fuera por la profesionalidad de los Juegos Olímpicos, no habríamos visto a gente que acude a tres ó cuatro ó cinco Juegos Olímpicos”, dijo.

“Pienso que es genial, sobre todo para mi deporte. Cuando llegué, pensé que tal vez iría a unos Juegos, dos a lo sumo, porque tendría que conseguir un trabajo como mis contemporáneos”.

El boxeo es otro deporte elemental aunque controvertido, que ha estado tanto en los Juegos antiguos como en los modernos, pero, más allá de los cubanos, sus grandes reputaciones se han ganado en el campo profesional.

El más grande de ellos fue Muhammad Ali, que ganó la medalla de oro en los Juegos de Roma de 1960. Ali, envejecido y devastado por el cruel avance del Parkinson, estuvo en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Londres. La recepción que recibió fue un homenaje al impacto que tuvo en la lucha por los derechos humanos en la década de 1960 y su deslumbrante virtuosismo.

Los mejores días de Lewis tuvieron lugar en estadios olímpicos. Teniendo en cuenta sus logros durante un período de tiempo tan largo en dos disciplinas distintas, sería él quien ganara el galardón final como el mejor deportista olímpico de todos los tiempos.