Natalia Málaga y el método que alcanzó el éxito el 2012: el ‘guapeo’ y la lisura

La estratega de la selección peruana juvenil y de menores de vóley, logró lo que pocos: clasificar a dos mundiales y un título Sudamericano

Natalia Málaga y el método que alcanzó el éxito el 2012: el ‘guapeo’ y la lisura

GONZALO VALENCIA @Gonza1504
Redacción Online

La entrenadora de juveniles y menores, Natalia Málaga, alcanzó el 2012 la cúspide profesional y devolvió el protagonismo al vóley peruano en el continente. En un solo mes logró lo que pocos: clasificar a dos mundiales. En primera instancia a las juveniles al certamen de República Checa; y luego al combinado de menores al de Tailandia. Ambos se disputarán el 2013.

Así, este 2012 la rutina habitual de Natalia cambió y tomó la forma de sus propios anhelos. La entrenadora del éxito y de las maneras polémicas para dirigir tuvo su hora cero. Dura, ruda, ofensiva, grosera y humillante, son algunos de los rótulos que la rodearon. Pero la historia se encargó de poner esos calificativos en segundo plano.

“Reviéntala, carajo, ¿a ellas (jugadoras de Brasil) no las puedes masacrar? Enfrenten el saque, ¡mariconas!”, disparó en la final que Perú se impuso a Brasil. La blanquiroja inició ganando y luego alternó sets hasta el quinto: Natalia ‘guapeó’ y Perú ganó 3-2. El envión anímico por parte de la entrenadora fue fundamental para obtener el título.

Ahora, fue considerada como el personaje del año. Pero hay una certeza en Natalia, esa es que no va a cambiar. No hay un entredicho entre lo que piensa y hace, es consecuente y, como dice, ya se acostumbró a los cuestionamientos sobre su manera de trabajar. Hace un mea culpa irreverente: “Me trato de controlar, pero no puedo”. Intentó moderarse pero un punto en contra o una desconcentración de su selección sirvió para ver a la misma Natalia de siempre.

“El deporte es una guerra si quieres ganar”, otra de sus afirmaciones. Los gritos y sus palabras prohibidas fueron su propio exorcismo. Sus resultados deportivos ahora sí opacaron su explosiva personalidad, su arraigado y obsesivo instinto de superación, que muchos anhelan, y que se confunden en la neblina de su voz ronca y en alto volumen.

Este año su personalidad ha trastocado la noticia y sus formas. Su manera de expresar sus ideas desde la banca la ha puesto en la cúspide. Ella fue la protagonista obligada, pero la esforzada y abnegada mujer deportista y estratega que derrochó sus energías en la búsqueda de sus propias metas, que a la larga son de todos.

EL CAMINO A LA GLORIA
Alcanzó en octubre el sub campeonato del Sudamericano de Juvenil (Sub 20) de Lima y cayó en la final ante Brasil.

Luego el éxito fue completo y por partida doble. En noviembre se logró la segunda clasificación y el título del Sudamericano de menores (Sub 18) derrotando a Brasil en la final. Alcanzamos ganar un torneo continental de menores luego de 32 años, y tras doce años un Sudamericano. La singularidad del hecho fue que Natalia Málaga fue jugadora y campeona en el Sudamericano juvenil de Rancagua (Chile) y en el de menores de Sao Paulo (Brasil) en 1980; además del Sudamericano del Cusco en 1993. Sueño cumplido y un hito en la historia llena de triunfos.

HECHO REALIDAD
La calma se ausentó de sus días para darle paso a los gajes del oficio y a cumplir los sueños. Málaga recibió múltiples homenajes que afirmaron que su método para construir su filosofía deportiva rindió sus frutos. La disciplina de Málaga fue en buena cuenta la consecución de su pensamiento y sus obras. Lo que nos hace a todos diferentes: la personalidad y el carácter.

Este año recibió la pleitesía de los hinchas, familiares, amigos y la opinión pública. Incluso aquellos que la criticaron se alinearon a costa de sus logros. “Lo que piensen o digan de mí, ahora o antes, es cosa de ellos, yo seguiré igual”, remató.

Natalia Málaga revivió el éxtasis de la gloria, su coraje y garra contagia y funciona, igual que cuando era jugadora. Y su personalidad es la responsable de transmitir y transformar al equipo peruano en resultados adversos.

La ‘Malamala’ ocupará un lugar histórico en el recuerdo deportivo de los peruanos. Ello, pese a que es difícil de aceptar que el ‘metodo del carajo’, impuesto por Natalia, es efectivo si de buscar resultados se trata. Esa mezcla de carrera dedicada, éxito y polémica bien han podido ser los principales ingredientes para ser el personaje del año en el Perú.