¿Por qué Argentina aplastó a Corea?

Un análisis desde el estadio Soccer City acerca del segundo triunfo de la selección de Maradona en el Mundial

¿Por qué Argentina aplastó a Corea?

Por Carlos Salas
Enviado especial

Johannesburgo. El partido ya terminó y estoy mirando cómo una a una las personas abandonan las tribunas del Soccer City. Se van los señores de la FIFA, los hinchas de la económica, los fanáticos turistas, pero se quedan ellos. Casi una hora después, la barra argentina de Occidente baja sigue cantando. Es una música que llama a otros tiempos. Es un cántico que habla de Maradona y que dice que con él “todos juntos la vuelta vamos a dar”. Veinticuatro años después del mundial mexicano, Maradona —ya no de short, sino de traje, ya no afeitado, sino de barba— ha encendido la ilusión. Aquí cuatro razones de por qué ganó Argentina.

UNO. Porque aprovechó muy bien las pelotas paradas tanto en el primer como en el segundo gol. Si algo le sobra a Maradona son jugadores de buen pie. Futbolistas como Messi, Maxi, Di María o Tevez aseguran una alta dosis de peligro en cada uno de sus remates. Un partido cerrado se puede ‘abrir’ haciendo un uso sabio de balones en movimiento.

DOS. Porque Messi se siente cómodo de enlace y ayer lo probó de nuevo. Maradona lo hace jugar suelto, detrás de Tevez e Higuaín, con licencia para moverse por los sectores que prefiere e incluso con permiso para bajar a pedir la pelota. Habrá que verlo ante defensas europeas (generalmente más cerradas). Un dato más: se le notó más cómodo con el ‘Kun’ que con Tevez.

TRES. Porque se enfrentó a una Corea del Sur muy liviana, acaso demasiado intimidada por los galones de su rival. Su gol fue solo un grosero error de Demichellis. Antes y después los coreanos parecían mirar con demasiado respeto a los ‘hijos’ de Maradona. Sus remates eran débiles. Parecían hechos por un Sub 17. Quizá si el rival hubiese sido otro, los coreanitos arriesgaban más.

CUATRO. Porque todo candidato necesita un goleador y Argentina ha encontrado a Higuaín. Podrá decirse que no es el más técnico cuando sale del área, pero él tiene muy claro dónde y cómo ubicarse para sellar la jugada. Es un goleador del último metro. No le pidan que además haga chiches y ‘slaloms’, no. No es Kempes. Es Higuían. Y está bien.