¿Por qué Bilardo ni aparece en el banco argentino?

Una mirada a la relación entre el hoy mánager de la selección albiceleste y el jugador a quien sacó campeón en México 86: Diego Armando Maradona

¿Por qué Bilardo ni aparece en el banco argentino?

Por Carlos Salas
Enviado especial

Johannesburgo. Fui ayer a la práctica de Argentina y no vi su nariz asomarse por ningún lado. Estaba Diego —obvio—, también Alejandro Mancuso (el asistente 1), también Héctor Enrique (el asistente 2), también Fernando Signorini (el preparador físico), pero no estaba Carlos Bilardo, técnico campeón mundial en el 86 y actual mánager de la selección argentina. En los años 80 Maradona y Bilardo fueron amigos, en los 90 solo socios, y en esta década parecen simplemente un matrimonio por conveniencia. ¿Por qué? Acá cuatro razones.

UNO. No ha sido (ni es) una relación marcada por la igualdad. Bilardo reconocía ya en aquel lejano 84 a Maradona como una divinidad futbolera. No solo le quitó la cinta de capitán a Daniel Passarella para dársela a Maradona, sino que lo confirmó como “el único titular” seguro un año antes del Mundial 86. Si bien la sociedad funcionó perfecto en la altura mexicana (fueron campeones), ya en Buenos Aires, Maradona le declararía a “El Gráfico”: “Bilardo me atosiga, hay que decirle que pare. Todo no puede ser fútbol a cada momento”. Y remató: “Mi viejo es mi viejo. Bilardo no lo es”.

DOS. Terminada la exitosa etapa mundialista, Bilardo y Maradona coincidieron en dos clubes: Sevilla (1993) y Boca (1995). Famosa es la riña que tuvieron en canchas españolas cuando Bilardo (dizque para protegerlo, pues tenía una contractura) decidió sacarlo minutos antes de un partido de liga. Para qué lo hizo. Maradona salió del campo insultando y atacando verbalmente al ‘Narigón’. Años después, Bilardo admitiría que él y Diego se encerraron en el cuarto y se pegaron. Consultado, Maradona reconoció que con Bilardo “tuve que hablar a lo hombre”.

TRES. El año pasado, cuando Alfio Basile renunció al cargo de entrenador argentino, Julio Grondona presidente de la AFA, pensó en juntarlos: Bilardo de manager, Diego de técnico. La fórmula pretendía repetir la leyenda del 86, solo que ahora en roles diferentes. Sin embargo, luego de la angustiosa clasificación en Montevideo, Diego dijo sentirse “amenazado” por Bilardo. Prácticamente lo trató de ‘serrucho’. “A Bilardo le gana su lado de entrenador. Lo pusieron por si yo fallaba. Ante Uruguay llamaba a calentar a Palermo y a Aimar, dos de los suplentes. ¡Los quería hacer entrar! ”. Y agregó: “El técnico soy yo”.

CUATRO. Quienes van seguido al entrenamiento de Pretoria dicen que el mánager ni participa de los trabajos en cancha. Es un dirigente más. Cuentan también que cuando las cámaras de TV no están le cuesta tener diálogo alguno con Maradona. Si bien se trata de un matrimonio por conveniencia (si Diego echa a Bilardo, Grondona podría echarlo a él), es una convivencia adulta, sin el fuego cruzado de hace unos meses cuando Bilardo acusó a Alejandro Mancuso, ayudante de Maradona de “ponerlo en contra mía”. Como sea, Diego y Carlos Salvador están lejísimos de ser aquellos del 86.

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