Ayer amigos y hoy rivales: Ñol y el Chorri se verán las caras mañana

Palacios y Solano, uno en la ‘U’ y otro en Cristal, tienen una historia de enemistad que dura varios años y que, hasta ahora, no ha cesado

*Ángel Hugo Pilares* Amigos ya no son. Rivales, ahora más que nunca. Enemigos, no sabemos. La historia futbolística de Nolberto Solano y Roberto Palacios habla de un enfrentamiento silencioso, de una guerra fría que ambos --cada vez que pueden-- se encargan de decir que no existe. Desde que se conocieron en 1992 (cuando Solano acababa de llegar al cuadro celeste y Roberto Palacios acababa de mostrarse como una de las figuras del cuadro cervecero), hasta que cada uno dejó el equipo bajopontino (en 1996 el Chorri emigró al Puebla y Ñol al fabuloso Boca Juniors donde Maradona lo alabaría), nunca se les vio “compinches” fuera de la cancha, pero tampoco hubo una sola palabra que evidenciara el conflicto verbal de los años venideros. Se dice que el primer cortocircuito sucedió cuando Reynoso se alejó de la selección y el Chorri se quejó de que Ñol prefirió quedarse callado y no reclamar por su ex capitán y los premios que este defendía. Roberto Palacios y Percy Olivares criticaron duramente la supuesta traición de Solano, quien muchos años después arreglaría sus diferencias con el Cabezón. Pero la espina que le habría quedado clavada en el corazón a Palacios, tiene que ver con el rumor de que el volante cervecero tendría la certeza de no haber podido concretar su pase al fútbol inglés por culpa del 'Maestrito'. En su momento, se dijo que Bobby Robson quería al Chorri en Newcastle y Palacios cree que Ñol no dio las mejores referencias de él. A sus allegados, el ex “10” de la selección ha hecho referencias señalando que el pie derecho más fino del fútbol peruano no lo quería en el equipo. La historia reciente los volvió a juntar en la selección de Chemo, pero no hubo ni una pizca de la química que sí tuvieron en el Cristal de 1992, 1994 y 1995. Los gestos del Chorri, incluso, le han valido marcar distancia de Solano. En el encuentro ante Paraguay donde Palacios se levantaría la camiseta y debajo mostraría la conocidísima leyenda “Te amo Perú”, también se dio otro mensaje. Palacios dio a entender que nunca vendió el sentimiento nacional, mientras que Solano, bajo su camiseta, tenía la de una marca de hojas de afeitar. Pese a ello, en otro encuentro con un Chorrigolazo memorable (ante Uruguay) fue Ñol el primero en acercarse a Palacios para abrazarlo luego de que el “10” marcara su gol. Desde entonces la relación se fue enfriando poco a poco. La última vez que hubo palabras de respeto mutuo fue cuando Ternero los excluyó del once titular ante la selección uruguaya, culpándolos del 0-5 ante Colombia en Barranquilla, haciéndolos ingresar tarde al campo de juego en aquel empate 0-0. Luego, las palabras “cariñosas” de Palacios hacia Solano no han cesado. Mientras, Ñol no cree que tenga una guerra porque para que exista un conflicto deben haber dos partes y, hasta el momento, Solano ha evitado hablar de Palacios. El Chorri, en cambio, ha enfilado sus baterías contra Ñol por última vez luego de que Solano sufriera una deshidratación tras la victoria de Universitario 1-0 ante San Lorenzo, en la presente Copa Libertadores. “Tengo tantas cosas que decir pero prefiero quedarme callado. No soy un soplón. Si uno se cuida y se prepara bien, puede jugar hasta la edad que desea. Pregúntenle a los preparadores físicos que he tenido, siempre he intentado estar bien para responder a la exigencia que te piden los noventas minutos", disparó con furia el Chorri. Hoy, se sabe que Solano es gran amigo --y compadre-- de Reynoso, y esa fue una de las principales razones de su llegada a Universitario. Hoy, Palacios se considera con orgullo un 'hijo predilecto' de Oblitas y es el referente histórico de Sporting Cristal. El sábado, es casi seguro que si hay un ganador, la felicidad del triunfo también albergará un sentimiento que será como un plus para sentirse más vencedor.

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