Waldir y Muchotrigo: la dupla se reencuentra

Formaron la dupla en ataque más recordada en Alianza de los últimos 25 años. Hoy ambos juegan en Segunda: Waldir tiene 6 goles con el Boys; Darío ya anotó dos veces para Hijos de Acosvinchos

Reencuentro íntimo. Waldir Sáenz y Darío Muchotrigo, dupla goleadora de Alianza Lima en los 90, ahora se roban el show en Segunda División.

*Por Pedro Canelo* Darío Muchotrigo maneja y, de paso, mira el reloj. Tenemos que llegar, todavía tenemos tiempo. No hay mucho tráfico, pero ese parque alejado donde nos espera el compadre aún se encuentra a unos minutos. Es sábado por la tarde, sábado de invierno en esta Lima gris. Waldir esperará, hace dos años que no conversa en persona con su mejor cómplice, aquel con quien sumó 127 goles en cinco temporadas con Alianza Lima. Ya nos acercamos, falta poco, Darío le pregunta a un guardián de la zona y el claxon del auto plomo que está al frente suena dos veces. Aquí está. Al fin se han reencontrado. Un abrazo de dos minutos es el primer intento para recuperar el tiempo perdido. –Pregunté por ti apenas me dijeron que te venías a Lima –dice Sáenz con entusiasmo de estudiante de secundaria. –Fue todo rápido, me llamó César Charún para jugar por Acosvinchos y decidí volver –le responde ‘Arañita’. Y sonríe. Y recuerda. Estamos en un parque inmenso de Surco. Waldir Sáenz y Darío Muchotrigo respiran un poco y empiezan a hacer el recuento de noticias, son como osos liberados que quieren darse volantines sobre el verde de la libertad. Un interminable césped siempre les cae bien. Jugaron juntos con la camiseta de Alianza desde 1992 hasta 1996 y después de eso no hubo segunda parte. Hoy ambos son las atracciones principales del campeonato de Segunda División peruano, una especie de torneo de la nueva ola, donde todo lo pasado siempre fue mejor. Fue Miguel Ángel Arrué quien los unió (casi para siempre) en esa temporada de 1993, en que, junto con Marco Valencia, Juan Jayo y ‘Kanko’ Rodríguez, ilusionaron con la reencarnación de esos ‘potrillos’ ochenteros que no quisieron volver del cielo. Wilmar Valencia o José Soto recuperaban el balón, se la entregaban a Marco y este, cuando estaba motivado, servía para que Muchotrigo corriera y Sáenz, sencillísimo, definiera. Para los más íntimos hace mucho rato que Waldir Sáenz ha dejado de ser simplemente ‘Wally’. Si se lo encuentra por la calle, grítele “histórico” y este moreno de 36 años sonreirá y se olvidará de todos los problemas. Se olvidará, por ejemplo, de ampayes, de juicios eternos. Se olvidará, también, de que mientras a otros le ofrecen homenajes a él nadie lo invita siquiera para sentarlo en algún palco oficial. –Son ingratos, conmigo todavía no pasa, pero sé que a Basombrío o al mismo ‘Kanko’ una vez les hicieron problemas en Matute –denuncia Waldir, el goleador de la historia aliancista con 174 tantos. –A mí nunca me invitan a homenajes ni nada, yo me fui bien de Alianza. Deberían recordar que ese grupo de los ‘potrillos’ de los años noventa formó la base para campeonar en 1997 –recuerda Muchotrigo. Entre Waldir Sáenz y Darío Muchotrigo suman 74 años, pero ninguno de los dos ha programado el partido de despedida. Se resisten y sueñan con volver a juntarse aunque sea por última vez con la blanquiazul. Alianza Lima sufre de ataques (o de atacantes). La dupla de los noventa lo sabe, pero no dirá nada. Ya se cansaron de decir o de pedir. En La Victoria, dicen, no les deben dinero pero sí muchas respuestas. Aún están a tiempo, aquí siguen (todavía).

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