Cinco duros golpes que recibió (y dio) Paolo Guerrero

El atacante del Hamburgo se lesionó ayer y sumó un episodio más en una carrera que se le ha complicado

Cinco duros golpes que recibió (y dio) Paolo Guerrero

ÁNGEL HUGO PILARES @angelhugo
Redacción onlne

Luego de que su rodilla sonó, Paolo Guerrero debe haber empezado a recordar momentos duros a los que se sobrepuso para seguir en el fútbol. Si él no lo hizo, nosotros sí. Por eso hoy recordamos instantes difíciles en la carrera del atacante y deseamos, claro, que se recupere.

1. Magaly. El ‘ampay’ presentado por la revista Magaly Teve en el año 2007 fue el detonante del escándalo Golf Los Incas. La revista publicó una foto del delantero con la modelo Fiorella Chirichigno, argumentando que la imagen había sido tomada de madrugada. La acusación decía que Paolo había escapado de la concentración de la selección peruana y la investigación periodística posterior develó la juerga en el hotel luego del 1-1 con Brasil, pero no se encontraron pruebas de la culpabilidad de Guerrero. La versión que mantuvo el del Hamburgo es que salió un día antes de la fiesta, que lo hizo durante un permiso que le había dado Chemo del Solar a los jugadores y que ni siquiera llegó tarde a la concentración. Suficiente para que un juez declare a Medina culpable de difamación.

2. El hincha. Después de ese escándalo, la relación con el fanático no volvió a ser igual. No se le reconocía a Guerrero su entrega y justo una parodia de Carlos Álvarez estaba pasándole factura. Se le acusaba de aniñado y caprichoso, especialmente luego de que se hizo expulsar en el 0-6 que nos clavó Uruguay en Montevideo, el 17 de junio del 2008. En junio del 2009, tras caer ante Ecuador por Eliminatorias, un hincha le gritó “Paolín, lin, lin” y lo trildó de homosexual. Un ofuscado Guerrero acabó escupiéndole al fanático en lo que sería la primera de varias reacciones contra los fanáticos que le reclamaban.

3. La primera gran lesión. En el 2009 Guerrero vivió quizás el momento más duro en cuanto a sus lesiones. Hasta entonces él había sido un chico que luchaba a muerte cada pelota, pero en el partido ante Venezuela le costó caro: pisó mal y tuvo que salir apenas a los 7 minutos de juego. ¿El diagnóstico? Rotura completa de ligamento cruzado posterior y parcial, del anterior. Su recuperación fue dramática: lo operaron en Estados Unidos, viajó al Perú y tardó semanas en regresar a Alemania. Su temor a volar le provocaba ataques de gastritis que evitaban que pudiera viajar.

4. El botellazo. Luego de reaparecer en la Bundesliga, otra reacción de Guerrero lo puso en la mira: lanzó un ‘tomatodo’ a un hincha del Hamburgo que lo insultaba. El golpe no fue tan fuerte como la sanción que le pusieron su club y la federación alemana, aunque lo peor sería que empezaría a ser conocido en tierras teutonas como un jugador conflictivo. La prensa alemana lo hizo ‘caserito’ y acabó por publicar detalles escandalosos, como que en algún momento fue sancionado por su club por usar una marca de chimpunes que no correspondía, o que se estacionaba en lugares para inválidos.

5. El último golpe. Lo último que le ha pasado a Paolo ha sido terrible. Ya empezaba a recuperarse y, al menos, alineaba en el once de Michael Oenning. Todos lo daban como fijo en la selección de Markarián y parecía que incluso cambiaría de aires la siguiente temporada, pues el Hamburgo lo quería ceder. Pero su rodilla hizo ‘crack’ y aunque no se sabe con seguridad el diagnóstico, todo indica que sería una rotura de ligamento interno. Ouch.