¿Quién debe ser el piloto del mediocampo de Perú?

El Mundial de Sudáfrica dejó una tendencia: dos volantes centrales como regla fija en el mediocampo. Brasil puso a Silva y Melo, Holanda a Van Bommel y De Jong, Uruguay a Pérez y Arévalo… ¿Y Perú?

¿Quién debe ser el piloto del mediocampo de Perú?

Por Miguel Villegas

Antonio Gonzales
Es un rottweiler en miniatura. Toño reúne las condiciones básicas que alguna vez definió el ‘Patrón’ José Velásquez para el puesto: agresividad, actitud e inteligencia para jugar al fútbol. Se definió a sí mismo, claro. Gonzales sería el complemento ideal para cualquier volante de primera línea si se convenciera de dos cosas: 1) Para marcar no hay que pegar siempre. 2) La ventaja que podría dar por su tamaño (1,65 m) tiene que equilibrarla con masa muscular. Su espejo debería ser el uruguayo Diego Pérez, un volante que sin ser grandote ni pesado, puede chocar con un tráiler y apenas sentir cosquillas. Gonzales ha crecido en ambos sentidos. Depende de Markarián si lo tiene en la lista.

John Hinostroza
John tiene movimientos de elefante pero rapidez mental de guepardo. Sabe acercarse con sigilo (con lentitud) a la presa y luego la ataca con violencia. En su caso, es un pase largo o a las espaldas del marcador. Esa mezcla es Hinostroza, el hermano menor de Paulo, astuto jefe del mediocampo de la San Martín en el bicampeonato 2007-2008. Estuvo en selecciones de menores, pero siempre dio la sensación de no entrenarse bien. Pero es al contrario. El ‘Churrito’ corre lo justo y nunca se sale de su hábitat: el círculo del mediocampo. Desde ahí ordena y distribuye. Él, como Lobatón y Rainer, necesita un grandote medio salvaje que encare a los enemigos. Que pegue. Que le cuide las espaldas.

Rainer Torres
Es otro producto de Chemo cuya mayor virtud es el desboble. Rainer hace por el medio un túnel que creativos despistados nunca descubren. En la ‘U’ campeón 2009 le hizo el trabajo sucio a Solano, quitando, pegando, atormentando, y es en esta temporada que ha decidido jugar de Ñol. Es como Lobatón (1,75 m) con siete centímetros menos. Para que el ‘Motor’ funcione, Markarián debe considerar: 1) El estado físico. 2) Que el jugador esté liberado de lesiones. 3) La compañía de un socio que le cubra las espaldas, de preferencia grandote, con barba de tres días y enemigo del desodorante. Torres es una opción en la medida en que Perú juegue con extremos tipo Vargas o Guizasola. Ahí explota.

Edwin Pérez
Chemo nunca le vio condiciones y ‘Flemita’ lo fusiló en una nota con DT. “Como no soy de su argollita no me convoca”. Pero Edwin las tiene. Debe ser el único volante central del país que pasa el 1,80 m, que aguanta patadas y cabezazos, que impone su condición física con el pie, pero también con la boca. Es parecido al Jayo de los noventa, pero más alto. Apareció tarde en el fútbol profesional y sus dos años impecables con la San Martín del ‘Chino’ Víctor Rivera lo convirtieron en un jugador seleccionable. ¿Sus defectos? Abusa de la prepotencia verbal con los árbitros y pega mucho. Y ya tiene 35 años. Hoy es central en Cristal. Y no destaca.

Josepmir Ballón
Por pasado y presente, corre con ventaja para el puesto. Ballón ha jugado un mundial (Sub 17 del 2005), ha pasado pruebas en Bélgica cuando era un juvenil y desde hace un mes juega para River Plate de Argentina. De todos los candidatos al puesto de “5”, Josepmir cuenta además con dos requisitos básicos para el puesto: físico y buen pie. En la San Martín, donde fue bicampeón con el ‘Chino’ Rivera, destacó por su velocidad para el corte y la anticipación, e incluso potencia para llegar al gol. ¿Qué debe corregir? Más que eso, a Sergio Markarián debe preocuparle si tendrá o no minutos en el equipo de Ángel Cappa. Angelito cree a ciegas en Matías Almeyda y hay hasta tres futbolistas que compiten por un lugar en esa sociedad de primera línea del mediocampo. Uno de ellos es Ballón.

Carlos Lobatón
Chemo lo convirtió en volante de primera línea pero también lo borró. Jugó los 90 minutos en el empate 1-1 de noviembre 2007 con Brasil en Ate (la tarde del hotel Golf) y demostró que para el puesto no se requiere (necesariamente) correr todo el tiempo, desgastarse inútilmente, coquetear peligrosamente con la amarilla. Se necesita inteligencia. Capo en Cristal 2007-2008 (de hecho fue el mejor jugador celeste en ambas temporadas), Lobatón ofrece salida limpia desde el medio y conexión sorpresiva con los extremos con un pase largo. El socio perfecto para un jugador como él es un perro de presa, un catchascanista, un kamikaze. Un hombre como Juan José Jayo, por ejemplo. A los 30, además, hay que pensar si puede sostener el rigor de una Eliminatoria de dos años

Jean Tragodara
Se crio en la ‘U’, pero Alianza lo presentó en sociedad como un volante trajinador, de perfil zurdo, con pegada y gol. En la última Copa Libertadores destacó por su presencia como volante por los costados, con salida clara e inteligencia para asociarse con el compañero más libre. Pega mucho, eso sí. En contra juega su nula experiencia en selecciones nacionales. ¿A favor? Markarián lo siguió en la Copa y apuntó su nombre. De hecho, será uno de los que pelee el puesto en esa línea de cinco mediocampistas que el ‘Mago’ busca. Lo quiere como auxilio, por ejemplo, de cada salida de Juan Manuel Vargas, el brazo armado de Perú.