CEO de Petrobras: Nadie quiere el otrora puesto mas codiciado

Los últimos CEO de Petrobras están con los activos congelados y enjuiciados tras los escándalos de corrupción descubiertos

CEO de Petrobras: Nadie quiere el otrora puesto mas codiciado

Petrobras ha sido objeto de grandes protestas debido a los casos de corrupción que se descubrieron. (Foto referencial: AP)

(Bloomberg) - El que solía ser el cargo más alto de Brasil como CEO ahora es un puesto difícil de vender y el nuevo presidente del país ha dicho que se tomará su tiempo para nombrar al CEO de Petrobras.

 

Petrobras, Petróleo Brasileiro SA, con más de 280.000 empleados y contratados y el mayor programa de inversiones empresariales del país, normalmente tiene uno de los cargos de CEO más disputados. El sucesor previsto de Rousseff, el vicepresidente Michel Temer, ha dicho que quiere cubrir el puesto, aunque no de inmediato.

En 2016, no será fácil encontrar un candidato sólido de ese sector industrial. El productor de petróleo offshore posee la carga de deuda más grande de la industria. A los anteriores responsables les congelaron activos y se están defendiendo en una demanda de acción colectiva en los Estados Unidos. Otros ex ejecutivos están en la cárcel y algunos inversores destacados prevén que el gobierno eventualmente rescatará al atribulado productor.

Figuras de renombre de la industria petrolera de Brasil, cuyos nombres aparecen como posibles candidatos en los medios locales, no mostraron interés públicamente.

“Decididamente no, cero”, declaró en entrevista con Bloomberg Jorge Camargo, ex responsable de la división internacional de Petrobras que actualmente preside el Instituto Brasileño del Petróleo, influyente lobby de la industria. “Se acabó mi etapa en Petrobras”.

Aldemir Bendine, el actual presidente que hizo carrera en el estatal Banco do Brasil SA y no tenía experiencia previa en petróleo, se hizo cargo a comienzos de 2015 con el objetivo inmediato de lograr que los auditores aprobaran el demorado informe financiero 2014 de la compañía mientras la magnitud del escándalo de corrupción seguía creciendo. Bendine reveló las mayores pérdidas de la historia de Petrobras, está dando marcha atrás con una expansión internacional conforme a un programa de enajenación de activos y eliminará otros 12.000 puestos de trabajo conforme a su segundo programa de despidos – todo ello en una industria que se desmorona desde hace más de dos años-.

El antecesor de Camargo en el IBP, João Carlos de Luca, dijo que él tampoco tiene interés. De Luca es presidente del directorio de Barra Energía Petróleo e Gás, uno de los socios de Petrobras en aguas profundas.

Rodolfo Landim, CEO del pequeño productor Ouro Preto e Gás SA, apagó su móvil la última vez que el puesto de CEO quedó vacante en 2015 para evitar una catarata de preguntas de los periodistas. No tuvo interés entonces y no ha cambiado de parecer esta vez.

“Es un cargo difícil de reemplazar”, declaró Alessandra Simões, cazatalentos de la industria petrolera, en una entrevista en Houston. “Bendine es el mensajero del Apocalipsis. Lo trajeron para que diera malas noticias. Yo no lo sacaría de allí hasta que el torrente de malas noticias haya terminado”.


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