Dejó de ser secretaria para resurgir textilera de esposo

Rosario Flores, propietaria y gerenta general de P&P, vende el 95% de su producción a Europa, Australia y Japón

Dejó de ser secretaria para resurgir textilera de esposo
*Por: Antonio Orjeda* *AREQUIPA*. “No eres la misma de antes”, cuenta Rosario Flores que le ha dicho su marido. Once años atrás, ella decidió iniciar P&P, su empresa textil. Desde entonces, su autoestima, su seguridad, su sonrisa, son otras. El 95% de su producción se va para Europa, Australia y Japón. Once años atrás, su vida no era así. Sí, su marido tiene toda la razón. Hoy, ella es feliz. *Todo empezó con una pequeña tienda de ropa a la que usted prácticamente no le daba bola.* Así fue al principio. Es que yo trabajaba en un estudio de abogados. Era la secretaria del doctor. *Con su esposo tenían una tienda y un tallercito de confecciones.* Compartíamos un punto de venta y, el lugar donde se hacían las prendas, era aquí: la sala de la casa de mis padres. Esa empresa la inició mi esposo —cuando éramos novios— con tres socios y le iba muy bien. Pero se separaron y, al momento de la separación, cada uno se quedó con algo. A él le tocaron dos máquinas, unos cuantos kilos de hilo y además se vinieron con nosotros dos chicos que tejían y una que sabía hacer acabados. Entonces dijimos: “¿Qué hacemos?”. *Y en vista de que la empresa, de la que pudieron haber vivido, se vino abajo, cada uno buscó y encontró un trabajo.* Sí, y como nos quedamos con algo extra [el taller], decidimos seguir porque teníamos a tres personas a nuestro cargo. Decíamos: “¿Qué hacemos? ¿Las despedimos?”. Y como teníamos que entrar a nuestras oficinas a las ocho de la mañana, nos levantábamos muy temprano para hablar con los chicos y organizar la producción… *Usted estaba embarazada. Esperaba a su segundo hijo, pero sufrió una pérdida. Eso marcó un antes y un después para ese negocio.* Sí. Fue tan traumático Yo no quería volver a trabajar. *Efectivamente, dejó de trabajar…* Lo perdí en 1996 y renuncié a principios de 1997. A partir de ahí ya no quise trabajar, y el hecho de que las tres personas [los ex socios] llevaran a la tienda sus productos y que nuestras chompas se vendieran bien —unas 80 contra 10 o 15 de ellos— hizo que nos diéramos cuenta de que lo nuestro era aceptado. Lea la entrevista completa en el blog "Ejecutivas":http://blogs.elcomercio.com.pe/ejecutivas/.