Carla Testino, la joyera que dejó lo seguro por un negocio propio

Abandonó un empleo estable para diseñar y producir joyas. “Una emprendedoratiene una buena idea y lucha por concretarla”, dice

Carla Testino, la joyera que dejó lo seguro por un negocio propio

MARIANNE BLANCO

Del mundo de los grandes negocios al taller de joyería propio. Así se podría resumir el vuelco que dio la actividad laboral de Carla Testino hace cinco años cuando dejó su trabajo estable en una empresa para diseñar y producir joyas. Una fuerte razón fue la necesidad de estar cerca a sus hijas pero la motivación que le permite reinventarse cada día es la pasión que siente por este arte.

¿Cómo empezó todo esto?
Siempre me ha gustado la moda, por mi hermano y porque siempre la vi en casa. Hice una producción de chompas con mi hermana, pero lo textil no es lo mío. Una amiga me animó a llevar un curso de joyería y me encantó. Luego ella se fue a vivir fuera y se compró la maquinaria para hacer joyas y me dije: ¿si ella lo hace por qué yo no? Pero en realidad comencé casi obligada pues se presentó la oportunidad de alquilar el local donde ahora trabajo, que es buenísimo, y tuve que decidir ese día dejar mi trabajo estable y empezar este negocio.

¿Antes qué hacías?
Trabajé en el sector privado, en organismos como el Banco Mundial y en lo que es hoy Proinversión hasta que llegó un momento en el que decidí manejar mi tiempo, pues tengo dos hijas que necesitan mi presencia. Estoy cada vez mejor, vendo mis joyas acá y en el extranjero también.

¿Cuáles fueron las dificultades al principio?
Tenía mucho temor a invertir.

¿Cómo te actualizas?
Viajo todos los años a Nueva York para alimentarme de las novedades, estoy suscrita a las mejores revistas de moda y trato de estar a la vanguardia. Justo ahora estamos sacando joyas con telas de ‘animal print’.

¿Por qué te gusta tanto la plata?
La plata es increíble, lo más maravilloso es que si algo no te gustó, no se vendió o pasó de moda lo fundes y creas algo nuevo y la tenemos en nuestro país por doquier.

¿Qué es lo último que has hecho?
Acabo de sacar una línea para adolescentes que me encanta y ha sido un éxito y para las más grandes he trabajado mucho con cuarzos, con ágatas y con cuero. También he hecho piezas con flores de la sierra en filigrana que se pueden usar de muchas formas.

¿Tú misma trabajas las joyas?
Yo las diseño y una chica las hace. Ahora también mando a hacer piezas a un taller de joyeros creado por las religiosas Pequeñas Hijas de San Francisco de Asís, en San Juan de Lurigancho. Estas monjitas hacen una obra increíble hace 21 años ayudando a los más pobres de esa zona. Además de tener un comedor para niños en extrema pobreza y casas para sus padres, enseñan joyería y dan casa, comida y trabajo a 18 jóvenes que son extraordinarios. Suelen ganar todos los años los concursos que organiza el Patronato de la Plata.

De este modo tu negocio también beneficia a la comunidad
Sí… Me encantaría hacer escuelas como de cocina que hizo Gastón Acurio en Pachacámac, pero de joyería pues somos un gran productor de plata y sin embargo no es una actividad todavía muy aprovechada.

¿Por qué crees que ocurre esto?
Sobre todo porque falta que desarrollemos en el diseño y en la técnica también. Faltan maquinarias para que los acabados sean más prolijos.

¿Pero hemos avanzado mucho en los últimos 15 años verdad?
Sí pero el problema es que la plata está subiendo y acá repercute porque es caro para nosotros pues competimos con China, con la India, con México y nos afecta.
¿Has pensado en más proyectos que incluyan más trabajos con este taller?
Estoy trabajando unas muestras para una clienta en Canadá y quiero vincularme con este taller. Estoy haciendo muestras para presentárselas y espero que se anime a sacar productos más exclusivos porque el trabajo que hacemos en Perú es lindo y único, sobre todo la filigrana.

¿Es complicado trabajar con la técnica de filigrana?
Es una técnica ancestral heredada de padres a hijos. Implica tiempo y un aprendizaje concreto por eso es caro y no hay mucha gente que la trabaje. Además no todos tienen la mano para hacer esto pues hay que soldar pieza por pieza. A mí me encanta y hago muchas piezas con esta técnica.

¿Qué materiales te gustan además de la plata?
Me gusta mucho pasear por el centro de Lima donde hay maravillas… cuando veo un material que me inspira le encuentro una utilidad, pueden ser telas, monedas, cualquier cosa. Trabajo con cuero, con cintas de organza. Además uso mucho insumos peruanos como el cacho de toro y nuestras piedras.

¿Cómo defines tu estilo?
Busco las líneas orgánicas y me alejo del acabado brillante. Me gusta hacer piezas versátiles que puedas usar de día y de noche y que se adapten a lo que tienes puesto.

¿Qué proyecto tienes a corto plazo?
Quiero tener mi página web para vender en línea. Ahora trabajo por Facebook e incluso hago envíos a provincias pero preferiría tener una página.
¿Y una tienda física no te interesa?
Creo que las ventas virtuales son el futuro y prefiero apostar por esto. La gente no tiene tiempo para ir a comprar, prefieren la facilidad de que les lleven las cosas a sus casas.

¿Cómo un emprendedor puede seguir con las ganas que tenía al inicio?
Todos los años voy a la cumbre de las Pymes, una reunión con pequeños y medianos empresarios y siempre invitan a un emprendedor exitoso y definitivamente sus historias de triunfo te contagian. Eso te anima a progresar y a desear que la gente que trabaja contigo también lo haga. Eso sí todo negocio implica una dedicación: mientras más trabajas en él más te rendirá. Además te tiene que gustar porque si no tu proyecto no saldrá adelante.

¿Qué joyería te encanta?
La italiana… ¡Es la mejor del mundo!

¿Cómo combinas el trabajo con la crianza de tus hijas?
Me he organizado de tal manera que combino bien ambas responsabilidad. Pero ellas van creciendo y yo tengo que tener mi espacio y mi profesión… los chicos hacen su vida y uno tiene que hacer la suya.


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