¿Cómo hablarle de finanzas a los niños?

Los cuentos, juegos, analogías y la práctica ayudan en el aprendizaje. Los hijos participan activamente en las decisiones de compra del hogar

MIGUEL ÁNGEL FARFÁN

En la década del 80, mucho antes de que los padres del niño Jorge Guillén imaginaran que él tendría un PhD en Economía y sería profesor de la Universidad ESÁN, le mencionaron una frase, un dicho popular que fue en ese momento su primera lección sobre economía: “No hay lonche gratis”. Lo que aquellas cuatro palabras concentran en su simpleza es que las cosas, incluso las más básicas, tienen un precio. Luego vendrían los juegos de Monopoly y las propinas para reforzar el manejo del dinero en el niño Jorge. Las fuentes de enseñanza en economía son muchas.

No es que todos los niños deban ser formados para ser economistas, pero sí es indispensable que aprendan de sus padres algunas nociones básicas de la materia. Si ya son los responsables de una gran porción de las decisiones de compra del hogar (ocho de cada diez según un estudio de TNS, antes Gallup), puede ser útil para el bolsillo de los padres enseñarles qué significa el dinero, el ahorro y por qué las cosas tienen un valor.

“Los niños son agentes económicos”, dice el psicólogo Roberto Lerner, director del Centro Lerner & Gagliuffi de Atención Integral a niños, adolescentes y familias. “Están incluidos en el planeamiento del consumo. Se le debe explicar cómo se gana el dinero”, agrega Lucero Papa, psicóloga y autora del blog Mamá de Dos Chancletas.

HISTORIAS MÍNIMAS
El inicio de las lecciones sobre economía podría empezar con la típica frase “Había una vez”. A los 5 años, cuando ya los pequeños manejan el lenguaje, son capaces de recibir algunas lecciones en forma de cuentos. Se puede empezar por cosas muy sencillas, como narrarles el origen de la economía: “Hace muchos miles de años, los hombres estaban separados por sus actividades de supervivencia. Unos eran agricultores y otros criaban animales. Entre ellos, intercambiaban sus productos para poder alimentarse. De la misma forma, hoy existen personas que fabrican panes y otros que elaboran leche. Ya no hacen intercambios sino que utilizan el dinero para obtener lo que quieren”. Es un ejemplo.

Más adelante, quizá a los 9 o 10 años, podría introducir conceptos más específicos y complejos. Por ejemplo: el crédito bancario. En ese momento podría leerle lo siguiente: “Un hombre llamado Ugurt quería celebrar su cumpleaños con algunos amigos. Ugurt quería una comida especial para sus invitados. Como su amigo Brot criaba aves de corral, fue a pedirle tres gallinas. Desgraciadamente, Ugurt no tenía nada que ofrecerle a cambio. Lo único que tenía era una oveja preñada. Así que, a cambio de las gallinas, le ofreció a Brot el corderito que estaba por nacer”. El relato pertenece al libro “¿Cuánto vale una vaca?”, de los esposos uruguayos Aída y Robert Marcuse, escritora de literatura infantil y experto en finanzas, respectivamente. Lo que hizo Ugurt fue, a partir de una futura ganancia (una oveja más para su rebaño), adquirir un bien que necesitaba en ese momento (las gallinas). Obtuvo un crédito.

HISTORIAS MÍNIMAS
“También hay que enseñarles con actividades concretas”, recomienda Lerner. ¿Cuáles deberían ser las primeras actividades económicas de un pequeño? Tanto Lerner como Papa y Guillén confluyen en dos: 1) el ahorro y 2) la experiencia de compra.

El regalo de una alcancía le enseña al niño (de 8 o 9 años) que debe acumular una determinada cantidad de monedas o billetes para obtener algo. No solo lo hará consciente de que las cosas, un juguete o lo que sea, tienen un valor, sino que para adquirirlos debe privarse de otras cosas. “El ahorro es una metáfora del consumo. Enseña a posponer las gratificaciones”, dice Lerner. Otra lección: cada compra necesita una espera.

Lucero Papa recomienda también que desde los 7 años se les mande a los niños a comprar pequeñas cosas. “Sabrán que deben entregar un monto de dinero para recibir algo y aprenderán a recoger el vuelto”, dice la psicóloga y bloguera. “La negociación está en la vida de todos, desde que nacemos”, agrega Guillén.

¿Qué es crisis?
USO DE ANALOGÍAS
Si preguntan por la crisis, diga que la economía es como un cuerpo humano y que la crisis es una enfermedad. Este mal puede producirse por razones externas (un virus) o internas (la falta de vitaminas). El equipo de doctores del cuerpo son las autoridades del país (el ministro de Economía, el presidente) y los glóbulos blancos son los empresarios, quienes por su actividad (inversiones) aseguran la inmunidad del organismo. La economía es como el cuerpo de un niño: necesita crecer cada año porque si no significa que algo anda mal.


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