Diseñadora Sumy Kujón: "A mí me encanta el riesgo"

Amaba diseñar y, a la vez, lo consideraba frívolo. Una vez que superó ese conflicto, creó su marca. Hoy la crítica la considera la creadora más audaz

Pocos lo saben: en los 90, Sumy Kujón diseñó camisetas para Cristal y la U. Fichada entonces por la transnacional Umbro, a ella jamás le interesó el fútbol. Hoy, reconocida entre las grandes, un vestido de fiesta suyo puede costar 800 dólares. Consciente de que cientos sueñan vestir sus creaciones pero no están en condiciones de pagar tanto, está por lanzar una nueva marca. ¿Cómo comenzó todo? Sumy se dedica a hacer lo que siempre soñó. Ya estaba casada cuando lanzó la marca que lleva su nombre. Entonces vivía en un departamento con dos cuartos, uno lo convirtió en su estudio.

Por Antonio Orjeda

Fue su papá quien la animó a ser diseñadora de modas.
Sí. Yo estudiaba diseño gráfico y me gustaba mucho lo que aprendía, pero no me visualizaba como diseñadora gráfica Odiaba la idea de verme diseñando empaques o afiches.

¿Cómo entenderlo? Su padre es empresario y no se suele vincular a un empresario con la estética ni con la sensibilidad.
Pero está vinculado a su hija. Hay una conexión importante entre los dos y yo le dije: “Bueno, papá, yo no quiero seguir estudiando diseño gráfico. No soy feliz haciéndolo”. Y me dijo: “Ok”. Yo no lo podía creer. Sentí que una mochila pesadísima se me caía, fue un alivio. Le dije que había pensado estudiar arte. “De ninguna manera”, me dijo; y tenía razón porque yo desde muy pequeña armaba mis “outfit” (conjunto de ropa), cambiaba cosas, le pedía a mi mamá que me cosa, me teja, que me… todo. Tenía un mundo visual interno bien creativo, solo que era tímida. Y le di la razón: “Siempre me ha gustado el diseño de modas, ¡pero tengo prejuicios!”.

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