Hacer cine en el Perú aún no es tan rentable como se cree

Fondo Conacine se ha elevado notablemente pero es insuficiente. Cineastas van al Congreso para solicitar un mayor apoyo del Estado

No es difícil adivinar, pese al éxito alcanzado por La teta asustada (Claudia Llosa, 2009), por qué motivo casi ninguna empresa se anima a invertir en cine en el Perú. Sencillamente, porque para los mismos directores y productores de la industria, hacer cine no resulta nada rentable. Así lo confirmaron Francisco Lombardi, Armando Robles Godoy, Bruno Ascenzo, Jaime Carvajal (Alpamayo Entertainment), Alberto ‘Chicho’ Durant y Enid “Pinky” Campos.

Según los entrevistados, conforme los costos históricos del cine en el Perú, una película promedio vale alrededor de US$300.000. Para recuperar la inversión a través de la taquilla, habrá que llevar al cine a casi 350.000 personas. Si la película vale más dinero, se necesitarán más espectadores.

Esto es una taquilla elevada para un mercado que en el 2009 solo llegó a los 760.000 espectadores de películas exclusivamente hechas en el Perú. Eso representó apenas un 5% de los 20 millones de espectadores de cine que hubo el año pasado, según revela el libro “Financiamiento, distribución y márketing en el cine peruano”, de Nathalie Hendrickx y Augusto Tamayo. El 95% es la taquilla del cine de Hollywood.

“En el mejor de los casos, la taquilla solo sirve para recuperar la inversión, nada más”, señala Jaime Carvajal, quien ha producido tres películas animadas (“Piratas en el Callao”, “Dragones” y “Valentino”), así como dos largometrajes. Para Carvajal, la manera más efectiva de generar utilidades es distribuir la película en otros países de América Latina, Europa y Estados Unidos.

Porque, lejos de lo que se piensa, afirma Carvajal, los canales de televisión peruana no pagan nada por el derecho de transmisión de una película y los canales de cable internacional pagan entre US$12.000 y US$15.000. “No es mucha plata”, afirma Carvajal.

¿PERO HAY NEGOCIO?
“No, no lo hay. Tu presupuesto cubre tus gastos, los sueldos, pero no puedes hablar de ganancias. Las películas en las que he sido productora (“Paloma de papel”, “Dioses”, “Días de Santiago” y “Madeinusa”), por la taquilla, sé que no ganaron”, señala Enid Campos.

Por poner un ejemplo, una película que ganó dinero a través de la taquilla, fue “Mañana te cuento I” (Eduardo Mendoza, 2005). La película costó US$160.000 y ganó US$210.000 en taquilla. Es decir, una ganancia de US$40.000, sin pagar aún los impuestos de ley.

EL FINANCIAMIENTO
Para producir una película, con un presupuesto en promedio de US$300.000, se postula al premio del Consejo Nacional de Cinematografía (Conacine), cuyo premio en la categoría largometraje llega a US$168.000.

El resto del presupuesto se podría cubrir con fondos como Ibermedia, World Cinema Fund, Hubert Bals Fund o Cinefundation de Cannes, que donan entre US$50.000 y US$120.000. Solo así es posible hacer una película.

Hacer cine es caro, por eso los cineastas han recurrido a Luciana León y Johnny Peralta, promotores de la ley de mecenazgo, para que el sector privado invierta en cine a cambio de canje de tributos.

Un buen indicador es que hay más espectadores. Existe un crecimiento desde 1998 de entre 7% y 10%. Si el mercado aumenta, solo queda que los sectores público y privado inviertan más, para que nuestro cine siga brillando en el mundo.