No habrá inflación por subida global de precios de alimentos, concluye IPE

Investigación del Instituto Peruano de Economía afirma que en el Perú el encarecimiento equivale a un sexto del alza internacional

No habrá inflación por subida global de precios de alimentos, concluye IPE

MIGUEL PALOMINO BONILLA

En las últimas semanas las noticias han resaltado los aumentos en los precios internacionales de algunos alimentos básicos, como el maíz, la soya y el trigo, y que las cosechas de esos alimentos se han visto reducidas por las sequías. Estos aumentos de precios internacionales han generado preocupación respecto al efecto que puedan tener en los precios en nuestro país.

Hoy comentaremos lo que la experiencia pasada nos enseña con respecto a este fenómeno.

En primer lugar, dada nuestra condición de economía abierta al comercio internacional, y considerando que importamos una cantidad considerable de nuestros alimentos, un aumento significativo en el precio mundial de alimentos básicos casi con seguridad se va a traducir en algún aumento en los precios de dichos alimentos –y de sus derivados– en el Perú.

Sin embargo, es importante saber que estos aumentos de precios internos se dan gradualmente en un período largo y, usualmente, no se traslada todo ese incremento de los precios internacionales al consumidor nacional.

SUBE PERO NO TANTO
Así, si bien es probable que, temporalmente, la inflación peruana tienda a aumentar cuando se dan incrementos fuertes en los precios internacionales de los alimentos, este aumento usualmente es comparativamente reducido. El gráfico 1 muestra cómo las fluctuaciones de los precios internacionales de los alimentos (según el índice de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas, conocida por sus siglas en inglés FAO) se relacionan con la inflación de alimentos en Lima (el componente de alimentos del IPC de Lima). Como se puede observar, desde inicios del 2007 se han registrado dos períodos de fuertes aumentos en los precios internacionales de los alimentos; y estos dos períodos de alza han sido seguidos por dos períodos de caída de precios. El segundo período de caída de precios se extendía desde principios del 2011 hasta inicios del mes de julio último, cuando los problemas con las cosechas llevaron a que empezaran a subir los precios internacionales de algunos alimentos básicos.

A DOBLE RITMO
En el gráfico 2 también se puede observar que los precios de los alimentos en Lima responden a los aumentos internacionales, pero que lo hacen con retraso y gradualmente. En general, el pico en los aumentos de precios de alimentos en Lima se da unos ocho meses después del pico en el aumento en los precios internacionales. Asimismo, el aumento pico en los precios de los alimentos en Lima es aproximadamente un sexto del aumento pico de los precios internacionales de los alimentos.

Los precios internacionales de los alimentos empezaron a subir en julio y el aumento ha continuado, aunque a un ritmo más moderado en lo que va de agosto. Pero estos aumentos son una fracción de lo que se vivió en el 2007-2008 o durante el 2010.

Es más, los precios internacionales de los alimentos en agosto aún son menores de lo que eran en agosto del 2011, mientras que en sus dos últimos picos los precios de los alimentos crecieron a tasas de 57% y 41%. En ambos casos, la economía mundial crecía a un ritmo elevado, lo cual presionaba también sobre los precios de los alimentos.

DEMANDA MODERADA
Además, el episodio de alza de precios del 2007-2008 en el Perú vino acompañado por un marcado sobrecalentamiento de la economía peruana, que llevó a que la demanda interna creciera a más de 14% anual en el trimestre pico. Este sobrecalentamiento interno agudizó las presiones inflacionarias internacionales. Por el contrario, hoy en día la demanda interna crece a una sana tasa de aproximadamente 6% anual.

Así, si bien el aumento en los precios internacionales de los alimentos tendría un ligero efecto sobre la inflación interna, deberían darse aumentos bastante mayores que los ocurridos a la fecha para que se conviertan en una fuente de preocupación.