POESÍA

De niños, aviadores y de muerte

La batalla por la belleza

Por Selenco Vega

4Miguel Ángel Malpartida
ARTE DE NARIZ

Mesa Redonda
Lima, 2007
S/. 27

El Nose Art o "arte de nariz" surgió hacia 1913 y consistía en la decoración del fuselaje de los aviones de guerra con motivos generalmente femeninos, pinturas que inyectaban moral y esperanza, un aliento de vida en aquellos combatientes que quizás no volverían a tocar tierra. Este arte cae en el olvido durante los años siguientes y reaparece en la Segunda Guerra, de la mano de pintores profesionales, que se dedicaban a plasmar en los aviones bellas formas femeninas.

El concepto del Nose Art es trabajado por el poeta Miguel Ángel Malpartida (Lima, 1983) en los versos de su segundo libro, Arte de nariz (Lima, 2007). Malpartida es un joven pero experimentado escritor, dueño de una técnica poética que quedó demostrada en su primer libro, Galería (2002), en el que toma elementos de la pintura como pretexto para construir un universo hecho de imágenes y color, pero también de ritmos y sonidos diversos.

Como en Galería, un primer rasgo importante en Arte de nariz, es la intención de no juntar simplemente poemas, sino de componer un poemario, cuyas ramificaciones alcancen a todos los textos sin excepción. De esta forma, los poemas de cada una de las tres partes del libro ("Modelismo", "Daguerrotipo" y "Lanzallamas") establecen vasos comunicantes que interpelan al lector, que lo fuerzan a construir, en su lectura, una visión integral de lo que el volumen en su conjunto propone.

Hay dos líneas de lectura en Arte de nariz: Primero, la idea de los aviadores que, en tiempos de guerra, arriesgan su vida en aviones pintados con formas de mujer: Eros y Tánatos reunidos en la imagen de hombres que aman y de máquinas diseñadas para la muerte. Las dos primeras secciones corresponden a esta vertiente. En especial la primera, "Modelismo", posee múltiples referencias a la Segunda Guerra y a la inmolación de los pilotos involucrados: "Una de las chicas Vargas, encaramada en una bomba,/firmada de tarde para Berlín, será mi paraíso;/y sólo las estrellas precisas escucharán el miedo que sacude la nave." ("Arte de nariz"). O estos otros versos: "El soldado azul prusia cayó del cielo/y respiró profundo.//Era el gran día/y no llevaba más que/lápices de color en las manos." ("Normandía")

Este último poema grafica además que el aviador en este libro no es solo un guerrero de los cielos; también es un artista, un pintor (o un poeta) que sobrevuela las ciudades enemigas en su temible C47, ".y que en lo mejor del combate/(para alargar la metáfora y terminarla)/se sacude paracaidistas, como flores de tela, que arroja por su noble cola".

La segunda línea de lectura de Arte de nariz anuncia el retorno a la infancia. Sacudido de los modos destructivos, la última sección, "Lanzallamas", es un reconocimiento logrado a las relaciones familiares, a ese espacio íntimo de protección y ternura. El yo poético apela, en momentos de necesidad, a la visión infantil como a un recurso que le permite volver del espacio de los aviones a la tierra de los afectos personales. En "Lanzallamas", una de las características formales más importantes es el empleo recurrente de la primera persona del plural, como si en varios poemas, el yo-aviador se transformara en un nosotros-familia, como si por instantes la propia individualidad se convirtiera (frente a la devastación de la guerra) en una voz colectiva donde las diferencias personales se disuelven y prevalece el bienestar común: "un columpio/nos entrega cada vez//sonreídos//gozosos//derruidos//traídos/despojos"

Esta última sección de Arte de nariz, demuestra que el mundo infantil (o su recuerdo) es ese territorio privilegiado donde se resuelven las diferencias. En la infancia, Eros y Tánatos pueden finalmente encontrarse, establecer ese difícil punto de equilibrio donde confluyan lo mejor y lo peor del ser humano: "A mi paso/los seres danzan,/se retuercen/retornan su furia/en cansadas posiciones//como flores de alambre y papel".