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En honor de Valentín Paniagua

En el año 2006 aceptó ser candidato de Acción Popular en las elecciones generales para la Presidencia de la República, a pesar de la tenaz oposición de su esposa Nilda Jara, pues sufría de una peligrosa presión arterial

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo

Valentín Paniagua nació en el Cusco el 23 de diciembre de 1936. Hizo sus primeros estudios en dicha ciudad y luego los prosiguió en Lima, en la Universidad de San Marcos, en la que se matriculó en la Facultad de Derecho, y siguió estudios de abogacía, especializándose en Derecho Constitucional. Se graduó con las más altas notas, las que siempre obtuvo desde que estaba en el colegio.

Tres rasgos distintivos caracterizaron su personalidad: inteligencia clara y profunda, generosidad sin límites y coraje. Todos estos rasgos salieron a relucir cuando llegó a ser presidente de la República.

En noviembre del 2000, debido a la estrepitosa caída del dictador Alberto Fujimori, hubo un vacío de poder. Un país no puede vivir en una situación caótica, de manera que el Congreso de la República, en el que estaba Valentín Paniagua en el grupo minoritario como congresista, representando a Acción Popular, decidió elegir a un nuevo presidente y, por unanimidad, nombraron a Valentín Paniagua, presidente constitucional de la República. Paniagua gobernó durante ocho meses.

Su gobierno se caracterizó por una obra monumental. Es difícil comprender cómo pudo hacer tanto en tan poco tiempo. Lo primero que hizo fue nombrar un gabinete de primera clase, en el que estaban Javier Pérez de Cuéllar, que lo presidió; Diego Sayán; el general Antonio Ketín Vidal, que tenía en su haber la captura de Abimael Guzmán y de Montesinos; y otros más, todos honorables. Luego presentó al Congreso, que la aprobó, una ley anticorrupción, otra ley revolucionaria respecto de la educación, restableciendo la carrera del profesorado, en la que se consideraban las bases para un ascenso justo y la evaluación, tanto de maestros como de alumnos, considerando que sin una buena educación no se puede salir de la pobreza.

Creó la Ley de Lucha contra la Pobreza, considerando que más de la mitad de nuestra población vive en la pobreza, y que si esta no se supera, nuestro país jamás podrá salir adelante.

También la Ley de Transparencia y Acceso a la información Pública, con la seguridad de que sin transparencia no se podrá superar la corrupción. Si el Poder Judicial sigue corrupto, el Perú jamás podrá salir del estado en el que se encuentra. El Perú está perdido, dijo, sin una buena educación no hay manera de que nuestra patria progrese. Según la Ley de Transparencia, todo ciudadano tiene derecho a informarse sobre lo que se hace en las diversas reparticiones del Estado.

Otra ley, entre las muchas que promulgó, fue la de reconciliación nacional. Y con un acto que demostró su coraje, condenó a varios años de prisión a los miembros de las Fuerzas Armadas que, habiendo sido corrompidos por el dinero de Montesinos, obedecían ciegamente sus órdenes. Este acto terminó para siempre con el militarismo en el Perú.

En el año 2006 aceptó ser candidato de Acción Popular en las elecciones generales para la Presidencia de la República, a pesar de la tenaz oposición de su esposa Nilda Jara, pues sufría de una peligrosa presión arterial. Pero su intervención le hizo un daño irreparable y murió el 16 de octubre del 2006.

Valentín Paniagua, lleno de gloria, figura en los anales de la historia como uno de los presidentes más grandes del Perú. Nunca será olvidado, por su honradez y su incorruptibilidad ejemplares.

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