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A PROPÓSITO DEL CD LOS ROSTROS DE SANTIAGO

Tradición y mestizaje

Por Antonio Muñoz Monge

Entre julio y agosto del 2004 un equipo de trabajo del Instituto Nacional de Cultura (antropólogos y comunicadores) realizó el registro videográfico Los rostros de Santiago en los distritos huancaínos de Chilca, Tambo, Huayucachi, Huachac, Chongos Bajo y en el céntrico Parque La Inmaculada.

Después de ver el video que testimonia esta celebración, nos quedamos con la sensación de la fuerte presencia urbana (ambiente y personajes) que se imprime a una fiesta tradicionalmente campesina. Luego de los preparativos que se realizan en el Parque La Inmaculada, corazón de Huancayo, lugar de trabajo de las orquestas típicas, compra de hierbas, flores y cintas multicolores, vemos el proceso de la fiesta: "velacuy" o vigilia, "mesa" o escrutinio sobre el cuidado de los animales, el "cintachikuy", etc.

Notamos en partes de este proceso demasiada evidencia de la filmación. Por otro lado, sería necesario apuntar que esta celebración no es precisamente la más representativa del valle del Mantaro y más exactamente de Huancayo, como lo son el Huaylarsh o La Chonguinada, por mencionar solo dos ejemplos. El Santiago huancaíno es una recreación bajo clara influencia de la fuerza comercial de esta ciudad.

Así encontramos motivos ajenos a esta celebración, como la barbarie del "Zumbanacuy", danzas como Los Morenos, Wanka Danza, procesión de la Virgen del Carmen, desfile militar, y otros elementos que perturban la esencia de la Taita Sahanti. A diferencia de otros pueblos donde el Apóstol Santiago solo está presente en el nombre de la fiesta, en esta versión está corporizado y es llevado en procesión. Es el Wamani frente a Santiago.

LA FIESTA
Tradicionalmente, esta fiesta se realiza entre los meses de junio, julio y agosto en los pueblos del departamento de Huancavelica y tiene gran significación en el calendario agrícola ganadero. Es conocida como Herranza, Marcación del ganado o Fiesta del Apóstol Santiago y se realiza en agradecimiento a la fertilidad de la tierra y de los animales y a los apus o wamanis, cerros tutelares y protectores de la vida de las comunidades. En los otros departamentos andinos se realiza la misma fiesta en diferentes fechas. Su origen se pierde en los tiempos, viene del rito y celebración del Angosay, fiesta típica prehispánica, donde se adornaban las orejas de las llamas con "achalas" o pompones de lanas de colores, como símbolo de propiedad de los ayllus.

El Apóstol Santiago, aquel legendario Santiago Matamoros convertido en estas tierras en Santiago Mataindios, es el patrón que simboliza la fuerza religiosa y militar de la conquista. En las noches de junio se encienden fogatas en las chacras y faldas de los cerros que defienden a los sembríos de las heladas. Es el anuncio de la proximidad de la fiesta de Santiago. En estas noches salen a pasear -bailando y cantando por los campos- los jóvenes de ambos sexos, ocultos con llikllas (pequeña manta sobre las espaldas), rebozos, chullos, ponchos, sombreros y chalinas para no ser reconocidos en estas andanzas de los primeros enamoramientos.

Un mes después, la noche del 24 de julio, se inicia la verdadera celebración, con el Altar Hatacu o adorno del altar con flores, ichu, mates de calabaza con harina de maíz, cintas multicolores usadas en anteriores santiagos y hojas de coca con los nombres de las vacas y toros. Acto seguido se realiza la Misa Mastay, el ordenamiento o tendido sobre una manta colocada en el suelo de los "símbolos" de la fiesta: coca, pedazos de "piedras" de oro y plata, botellas con chicha, agujas de arriero y pequeñas cintas multicolores que serán colocadas en las orejas de los animales.

Los comensales se sientan y brindan con guarapo y pito, bebida exclusiva de la fiesta de Santiago (mezcla fermentada de hachita o cañihua, cerveza, vermut y aguardiente), mientras las mujeres tocan las tinyas y llaman al wakrapuku.

Luego viene el Cintachicuy, momento muy especial en que se agarra a los becerros y terneros para colocarles las cintas en las orejas. Después sigue el Casaracuy o "matrimonio" entre un becerro y una joven, o una ternera y un joven, dentro de un juego de picardía y erotismo. Este proceso termina con la "Jarjuna", devolución del ganado a sus corrales, y con el Qocha Upiay, otra escena de enamoramiento, donde las mujeres representan a las vaquillas y los varones a los toretes. Después viene el esperado "cerrojo", donde se baila y se bebe con total desenfreno.

Al ingresar el Santiago al salón mestizo cambia de ropaje y estructura. Por ejemplo, en la ciudad de Huancayo, numerosos locales invitan a un popurrí bullanguero, donde la música del Santiago se confunde con las de la salsa y la chicha. En Lima, en los campos deportivos, locales y peñas de la carretera central se ofrecen réplicas de esta fiesta, sin los instrumentos musicales auténticos que son reemplazados por las orquestas típicas del centro. Por último, no podemos obviar la creación colectiva de Yuyachkani y Peter Elmore sobre esta festividad, que fue escenificada hace algún tiempo con la dirección de Miguel Rubio.

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