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LA HISTORIA DEL PERÚ AL ALCANCE DE TODOS

El legado de Gustavo Pons Muzzo

Por Eduardo Carbajal Arenas. Periodista

El sensible fallecimiento del maestro e historiador tacneño Gustavo Pons Muzzo, acaecido el miércoles en nuestra capital a sus 91 años, pone el fin a una brillante trayectoria en el campo de la educación y la investigación de nuestra historia. Pero también se pierde una voz autorizada, perseverante y valiente en defensa de la intangibilidad de nuestras fronteras.

Si bien el Estado ha condecorado a Pons Muzzo con las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta y la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Oficial, y diversas instituciones lo han distinguido por sus valiosos aportes a la cultura nacional, para don Gustavo su mayor orgullo era estar en el recuerdo permanente de muchas generaciones que, en el colegio, aprendimos a través de sus didácticos libros de Historia del Perú --que se pasaban de mano en mano-- a conocer el derrotero de nuestro país y a valorar a nuestros héroes.

También sus raíces tacneñas, que de un modo u otro influyeron en su interés por la historia, siempre fueron parte importantísima de su razón de ser. Pons Muzzo nació en Tacna en 1916, es decir, en plena ocupación chilena, cuando muchas familias--entre ellas la suya-- eran obligadas por la fuerza a abandonar su tierra.

Ya instalada su familia en Lima, Pons Muzzo estudió en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y luego ingresó a la Universidad de San Marcos, donde se doctoró en Letras y Educación. Por cosas del destino, cuando era estudiante Pons Muzzo tuvo un primer acercamiento con otro destacado historiador tacneño, don Jorge Basadre, quien preparaba la primera edición de su "Historia de la República". En esa época, año 1939, Pons Muzzo colaboró activamente en ordenar la copiosa bibliografía de su maestro, siendo esta etapa de su vida la simiente de lo que sería el futuro historiador.

Pero antes de llegar a la investigación metódica de nuestra historia, Pons Muzzo ejerció durante varios años el magisterio, ya que la enseñanza era otra de sus vocaciones. Muy joven fue profesor en los colegios Alfonso Ugarte, Dalton, Mariano Melgar, el colegio militar Leoncio Prado y fue uno de los fundadores del Ricardo Bentín, en el Rímac.

A mediados de los 50 se aboca prioritariamente a la investigación histórica, que complementa con la cátedra universitaria en los claustros sanmarquinos. El aporte bibliográfico de Pons Muzzo es inmenso y muy variado en su temática, ya que abarca desde el estudio de la doctrina de la educación peruana hasta el análisis de las fronteras del Perú. De obligada consulta también son sus textos sobre el Protocolo de Río de Janeiro, así como el estudio histórico del Tratado de Ancón y la Convención de Lima.

Tanto en su obra, como en su activa participación en diversas instituciones patrióticas, Pons Muzzo puso de manifiesto su intenso amor a Tacna y fue un portavoz señero en la defensa de los intereses de la Ciudad Heroica. Siendo presidente del Club Tacna, le cupo la responsabilidad de defender la posición peruana cuando el Gobierno de Chile propuso dar a Bolivia salida al mar por un corredor al norte de Arica en la frontera con el Perú, lo cual afectaba los intereses de Tacna.

Pons Muzzo no dejó de producir ni en su venerable ancianidad. Junto a su hija María Elena escribió una Enciclopedia de Historia del Perú para niños, que seguramente estará circulando en las bibliotecas de los colegios estatales.

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