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Contracorriente

La decisión de Joanna

VIDA Y MILAGROS. Estudió para ser entrenadora de fútbol, también quiso ser barman. Se hizo administradora y luego exitosa consultora. Al final ganó la ficción. Joanna Lombardi Pollarolo hoy es guionista, también quiere ser directora. Como su madre, como su padre, como ella

Por Milagros Leiva

El vínculo poderoso que existe entre Joanna y su padre se hace visible en el rodaje. Francisco Lombardi ha decidido filmar la historia que su hija acaba de escribir. En tiempo récord, además. Cuatro semanas para "Un cuerpo desnudo", horas eternas para enseñarle los secretos a su hija menor. La escena conmueve porque es la intimidad de los Lombardi. Pancho enseña y Joanna sugiere. Ahora es su hija la asistente, la guionista. Él comparte. Tierno. Así mira a Joanna, que parece una mujer segura, aunque ella misma diga después que se muere de miedo. Hoy está terminando de escribir su primera obra de teatro, su primer largo por encargo. Trabajo no le está faltando y sonríe agradecida. Recién comienza.

¿Era inevitable que teniendo un padre director y una madre escritora cayeras en las redes de la ficción?
En realidad fue evitable un montón de tiempo, mi hermano Diego y yo nos opusimos a seguir ese camino y no sabemos bien por qué. Creo que era el simple hecho de hacer otra cosa y de no estar en la sombra, porque no es cualquier director ni cualquier guionista. Como éramos buenos en números, tomamos otro camino. Después sucumbí.

Estudiaste administración y trabajabas como consultora...
Y renunciar fue todo un drama. Todo el mundo estaba en contra. Mi jefe me decía que tenía talento, que cómo me iba. Me decían que no tenía sentido. Mis padres se morían de miedo porque para ellos tener un sueldo fijo era tener una tranquilidad que nunca gozaron.

¿Y cómo te sientes ahora?
Súper cómoda, me parece que es la mejor decisión que he tomado.

¿Te das cuenta de que te has metido en el universo de tus padres?
Soy consciente, pero sé que estoy en pañales. Mi mamá me enseña un montón, aprendo mucho de las cosas que ella escribe, conversamos, lee mis textos. Para dirigir me falta demasiado y me parece buenísimo ser asistente de mi padre.

¿Pesa ser la hija de Lombardi?
De hecho, pero no siento competencia. Él está súper arriba y yo estoy aprendiendo. No lo veo como un peso, lo veo como una suerte estar a su lado para aprender.

¿Pesa ser hija de Pollarolo?
Ella es una súper escritora y yo no siento que lo sea. Me han dicho que soy buena escribiendo diálogos y situaciones, pero no me siento en la capacidad de escribir una novela. No siento, para nada, que vaya a ser lo que es Pancho Lombardi en el Perú, y de ninguna manera pretendo ser una escritora como Giovanna Pollarolo. Lo único que pienso es que uno tiene que hacer lo que le gusta aunque no sea tan bueno. Quiero hacer las cosas que me llenan y hoy estoy haciendo lo que me gusta. No se me ocurre pensar que voy a tener el éxito de mis padres.

Cuando te veía en el rodaje, imaginaba tu revolución interior: no solo estabas filmando tu primer guion cinematográfico, también trabajabas con tu padre y además el embarazo...
Era demasiado, es verdad. Me enteré de que estaba embarazada tres días antes del rodaje y no había marcha atrás. Me costó un montón porque justo el mes de la filmación ha sido el mes del malestar. Ha sido súper fuerte, pero el ambiente del rodaje es tan lindo que al final todos me cuidaban.

¿Y qué ha cambiado en ti?
Es curioso, pero desde que estoy embarazada me corto todo el tiempo, estoy súper torpe; y después lloro por cualquier cosa. Estoy muy sensible. De hecho te asustas también, sabes que ya no solo eres tú.

¿Eras fan de Mar de Copas?
No, sabía de su música, pero no era fan. Ahora me encantan. Es increíble la cantidad de seguidores que tienen, recontrafieles.

¿Y Manolo (Barrios, guitarrista del grupo) le canta al bebe?
Nooooo, y normal porque todavía no escucha.

¿Cómo que no escucha? ¿No se supone que escuchan todo?
Es que todavía no tiene oídos, eso sucede en la semana veinte.

Ay, perdona mi ignorancia.
Normal, yo tampoco sabía. ¡Recién tengo dieciséis semanas! Creo que en un mes comienza a escuchar y recién estoy empezando a tener la sensación de que hay una persona adentro, en la última ecografía ya se veía una personita. Estoy feliz.

¿Y cómo eras tú de niña?
En verdad era malhumorada, malgeniada. Si algo me molestaba, me ponía de mal humor y no había forma de sacarme. Tenía que pasar algo para estar de buen humor. Era huraña y no sé de qué renegaba. Cuando tenía 8 años, se me dio por decir que nada era perfecto y el filósofo Miguel Giusti, que es amigo de la familia, siempre repetía: como dice Joanna, nada es perfecto. En cambio ahora la relación que tengo con mis padres es muy linda, súper cercana. Cuando creces entiendes que son tan humanos como uno mismo, que se equivocan, que no son superhéroes.

¿Cuánto costó la separación?
Me costó más a largo plazo. Yo tenía 15 años cuando ellos se separaron y fue como que no me importaba. Uno cuando es adolescente se siente por encima. No te afecta de la boca para afuera. Y después cuando vas creciendo te das cuenta de las cosas. Igual siento que tengo mucha suerte porque mis padres son amigos. Yo sé que si mi mamá tiene un problema, llamará a mi papá y viceversa. En todo caso, la separación afecta en la manera como ves las cosas, en cómo te relacionas con los demás y con tu pareja. Es cuestión de ser consciente.

Además las peleas agotan...
También creo eso y felizmente nunca me pasó. No tengo un solo recuerdo de peleas, no tengo esos recuerdos feos. Imagino que si un niño escucha todo el día peleas, luego estará en una relación parecida y quizá lo haga sin darse cuenta.

¿Es verdad que has sido entrenadora de fútbol?
Jugué fútbol y estudié, es decir soy entrenadora, pero nunca dirigí equipo alguno. En una época el fútbol me encantó y me provocó seguir el curso.

¿Y en qué puesto jugabas?
Era defensa. Me han caído patadas, pero yo también he pegado.

Me da miedo cómo se patean...
De hecho los partidos son fuertes, me han metido codazos en la cara, me han escupido...

¿Te han escupido? Me muero.
Pero así son los partidos. Es una cosa llena de adrenalina. Yo me fui porque no me daba el tiempo para la universidad, todos los días iba a las clases a las 7:30 de la mañana, a las 11 terminaba y me iba en micro al Rímac y luego volvía a clases, a las cuatro. Era demasiado. Aguanté dos años y en ese tiempo jugué en el Cristal. Recuerdo que mi mamá odiaba los partidos, me decía que me arrepentiría por los golpes, pero no tuve ninguna lesión grave. Mi padre era feliz, yo iba al estadio todos los domingos y recuerdo que cuando perdía Cristal, lloraba. Ahora no veo nada de nada. Solo sigo los partidos de la selección.

¿Y vamos a ir al Mundial?
No, y si vamos haremos un pésimo papel. Es un problema estructural, muy complicado. Yo nunca he visto al Perú en un mundial. Es una pena, una desgracia total.

Te escucho, te veo y siento que eres una muchacha contenta.
Es verdad. Estoy muy contenta. He aprendido que uno tiene que hacer lo que quiere para sentirse bien.

¿Y quieres decirle algo a tu primera hija para que lo lea en unos años?
Quiero decirte que hagas siempre lo que quieras. Elige libremente, sin presiones, pero haz algo. Lo importante es probar, intentar. Nadie sabe si dará resultado, pero cómo saberlo si solo queda en la cabeza. Te caerás de todas maneras, pero tampoco es drama. Antes yo tenía mucho miedo a equivocarme, pero ahora me doy el gusto de mandarme. Eso quiero decirte. Que hagas lo que más deseas. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que te vaya pésimo? Ya pues, vuelves a empezar. Nada es tan grave. Eso aprendí.

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