Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

EDITORIAL

Una pesada herencia

Por Juan José Marthans. Economista

No hay duda de tres elementos básicos en el actual panorama de nuestra política económica. Primero, gran parte de los éxitos que se difunden en materia de política económica como el crecimiento del PBI, la reducción relativa de la pobreza, la mejora en el frente externo, la solidez del sistema bancario, la aparente robustez fiscal, están asociados al quehacer de anteriores administraciones. Segundo, la actual administración nos enseñó, en su primer gobierno, que las estadísticas favorables de los dos primeros años se pueden transformar en estrepitosos fracasos, los tres últimos. Tercero, que la actual (des)orientación de la política económica no sabe qué hacer para enfrentar el problema de la inflación creciente y de la permanente apreciación del sol frente al dólar.

En el tema inflacionario señalamos que el componente más preocupante de la misma era la expansión desmedida de la demanda interna frente al incremento del PBI, no es casual que desde hace 26 meses la demanda interna crezca en dos dígitos y que la inflación subyacente (exenta del efecto de la volatilidad de precios de productos asociados al alza de commodities agrícolas y del petróleo) se haya más que duplicado, en el mismo lapso de tiempo, llegando al 3,4% anualizado a febrero. Nadie dice que el componente importado de la inflación no haya tenido un papel en el alza de la inflación total, pero no es el factor medular. Inflación importada similar a la actual hubo el 2002 y el 2004 pero, a diferencia de ahora, con menor inflación subyacente y menor inflación total.

No obstante lo anterior, al crecimiento de la tasa de inflación se le agrega un nuevo determinante: las expectativas. Por ejemplo, hoy los empresarios de la esfera financiera del país piensan que la inflación de este año no será menor al 3,6%, un año atrás su expectativa no superaba el 2% para el mismo año. Otro ejemplo, las reducciones de ISC a los combustibles y de los aranceles a los alimentos (aparte del arancel cero a los caballos de carrera y la importación de yates) no llegan a trasladarse a favor del usuario final de productos, el margen lo están tomando los importadores y comerciantes. Lo que se ha dejado de recaudar en materia arancelaria supera los cientos de millones de dólares, beneficiando solo a cierto grupo de importadores.

Las expectativas también vienen siendo alimentadas por la inconsistencia de orientación entre la política monetaria y la fiscal. Pocas semanas atrás, todos fuimos testigos de ello, se mencionó que el gasto público seguiría creciendo, mientras nuestro BCR hacía denodados esfuerzos en contener la demanda mediante incrementos en su tasa de referencia y elevación del encaje. Hoy, el mismo personaje que impulsaba la expansión desmedida del gasto, anuncia la necesidad de amortiguar su expansión y, paralelamente, el BCR al no esterilizar vía colocación de CD viene presentando los dos primeros meses del presente año una preocupante expansión del dinero cercana al 40% anual. Por favor, que el frente monetario y fiscal se pongan de acuerdo, que aclaren sus ideas y que remen en la misma dirección: contraer prudentemente el gasto para que la inflación no se continúe disparando. De lo contrario las expectativas inflacionarias no podrán anclarse.

En el tema de la apreciación del sol, debido a la debilidad internacional del dólar y al diferencial de las tasas de interés de referencia, explica por qué se acentúa el problema cada vez más. Los especuladores internacionales con capitales golondrinos no son ingenuos. Saben perfectamente que la elevación de encajes solo tienes visos transitorios y pronto se saturará en sus efectos. Saben que si no se esteriliza parte importante de la entrada de dichos capitales, la emisión primaria crecerá aún más de lo que viene creciendo y ello terminara en la colocación de más CD a un mayor rendimiento. Todo es cuestión de paciencia a menos que se coja el toro por las astas.

El superávit fiscal debe ser utilizado en parte para alimentar al Fondo de Estabilización Social previa conversión a moneda extranjera, los impuestos pueden y deben ser pagados en dólares y debe estudiarse con seriedad la posibilidad de establecer impuestos o encaje a la entrada de capitales que se mantengan por menos de un año en el país. Esto último, no es lo ideal pero no hay alternativa, en Chile y en Colombia se han aplicado con éxito en el corto plazo. No nos debe asustar esta medida, no vamos a perder el 'Investment Grade', ni vamos a ser considerados parias en el frente internacional. No nos dejemos asustar por los brókeres de capitales que se presentan como analistas económicos. Estos señores han hecho millones de dólares de ganancia los primeros meses del año apostando a una mayor apreciación del sol. Así es, ellos también vienen ganando de la actual orientación de política económica.

Ni desesperarse, ni ser ingenuos en materia económica. Si las cosas siguen como están, la inflación crecerá, el costo del crédito se encarecerá, perderemos la posición superavitaria en el frente comercial y hasta en el fiscal. Todo aderezado con mayor rechazo en las encuestas a los responsables de la actual administración. En ajedrez cambiar a un peón es muchísimo menos costoso que la cabeza del 'rey'.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook