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MUCHO OJO

¡Buena, emos!

Por Fernando Vivas

Cierro sin saber qué barajo o mea culpa (más les vale esta última) han esgrimido anoche los 'enemigos íntimos' Beto Ortiz y Aldo Miyashiro para conjurar el escándalo de su entrevista bamba a los emos, denunciado por estos mismos. Pero el episodio me parece fantástico: es una de esas ocasiones en las que el nerd reportado le saca la lengua a los vivazos que lo reportaron y la realidad acaba dando la razón a los televidentes que le buscan cinco pies al gato.

Beto y Aldo nos quisieron meter la quinta pata del minino pero esta acabó en su 'backstage', para usar un término farandulero. A los periodistas con angurria de cronistas literarios --especie peligrosa que ronda programas y redacciones-- les gusta convertir la rareza en tendencia, todo para decir, entrelíneas, "yo fui el primero que la vi". O sea, la primicia pero con disfuerzo.

Pero esta vez a la rareza le salieron alas y voló muy por encima del programa que se jactaba de presentarla en sociedad. El grupete que aquí nadie conocía ni tenía por qué conocer y que muy pocos vieron por TV ni tenían por qué ver, ahora está en boca de demasiada gente. Los sociólogos y psicólogos sociales pueden estar de plácemes: si los emos son una de esas tantas manifestaciones marginales de la juventud al borde del pandillaje, que reflejan en su 'look' lacónico la muda angustia del joven deprimido y anonadado ante la saturación y banalización de la información, y que para compensar esa 'desemocionalización', se 'reemocionaliza' tatuándose y lacerándose y qué se yo qué más, pues aquí los tienen protagonizando una linda revancha contra el mundo que los hizo así.

Batir a Ortiz y Miyashiro puede parecer poca cosa para un movimiento social, pero para una manchita de patas cuyo territorio no excede los jardines de la plaza Washington, algunos puestos de la galería Brasil y alguna discoteca que no conozco, es una gesta épica.

Los emos contra Beto Ortiz y La Gran Sangre, ja. Hasta ahora es lo mejor que he visto alrededor de "Enemigos íntimos". Lástima que sea a costa de la credibilidad del aspecto periodístico del programa. Ojalá se reivindiquen con tanto humor como rigor.

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