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CUSCO. UNA SITUACIÓN CRÍTICA

En un 40% avanza la desglaciación de los nevados de la región

Establecen restricciones para preservar la nieve del Qolquepunko. Alertan que Verónica, Salkantay y Ausangate también han sufrido cambios

Por Renzo Guerrero de Luna

Un mar de velas alumbra la última cruz antes de entrar al templo del Señor de Qoyllur Ritti. Decenas de fieles se aferran a ellas en oración, mientras atrás un grupo de pabluchas y danzarines corretea al ritmo de un incansable bombo. La noche es fría, se respira agua al pie del nevado de Qolquepunko, en el paraje de Sinakara, donde descansa la sagrada imagen.

En esta oportunidad se calcula que han llegado 80 mil personas. No obstante, a diferencia de otros encuentros, la peregrinación tuvo un valor agregado más allá del religioso: los asistentes observaron que aquel manto blanco del nevado que decora la fiesta se está perdiendo para dar paso a la piedra. Es una postal triste.

Según cuenta Felipe Achahui Tapia, presidente de la hermandad del Señor de Qoyllur Ritti, la estampa del nevado comenzó a transformarse hace ocho años, aproximadamente. En esa época aún se podía ver nieve, pero a medida que el tiempo avanzó las cosas cambiaron.

"Lo que cuentan los más ancianos es que antes la nieve llegaba hasta la gruta de la Virgen, pero ahora se ve tan lejana. Esto, indudablemente, nos preocupa mucho. Se calcula que ha desaparecido un 40% de la nieve", sostiene alarmado, mientras mira las montañas peladas.

En ese sentido, dice que la gente ha tomado conciencia sobre la problemática que viene afectando a la zona, de tal manera que ahora se han impuesto algunas prohibiciones, normas que en años pasados eran impensables.

Ahora solo personas autorizadas pueden subir al nevado, es decir, representantes de las ocho naciones incas y uno que otro periodista o turista. El resto no. Tienen que esperar abajo y celebrar cada una de las misas que se desarrollan en el templo.

Asimismo, una de las tradiciones más antiguas de la fiesta, la del traslado del hielo a la Ciudad Imperial, también fue anulada, afirma Achahui. La costumbre era cargar sobre sus espaldas bloques enormes (y sagrados) del nevado, los mismos que eran ofrecidos durante la celebración del Corpus Christi a las imágenes de los santos que recorrían la ciudad del Cusco. La sanción para aquellos que incumplan la norma es de tres latigazos, que son dados por uno de los caporales.

Además, se iniciaron campañas para que los fieles vean que la fiesta sobrevivirá solo si todos ponen de su parte. Por eso también está prohibido botar plásticos en la zona, dejar basura tirada y abandonar restos de comida. "Sabemos que aunque sea muy poco lo que hacemos, podremos contribuir a que este lugar no pierda su esencia. Algunos incumplen, pero año tras año más feligreses tomarán conciencia. Al menos, eso queremos", refiere Achahui, antes de perderse entre la multitud.

UN BALANCE NEGATIVO
Sobre el tema de la desglaciación del Qolquepunko, el nevado de Qoyllur Ritti, Nora Ugarte Bustinza, presidenta del Núcleo de Expertos de Calidad Ambiental y Cambio Climático, tiene una apreciación más dramática. Según dice la bióloga, la situación es más crítica. Ella estima que se habría perdido un 60% de los nevados de la región. Todo, en menos de tres años.

Eso no es todo. Cuando se refiere a la problemática de los nevados en el resto de la región el balance también es negativo. La asociación que conduce --que congrega a expertos de distintas instituciones cusqueñas relacionadas con el tema-- calcula que ya ha desaparecido el 40% de las montañas de nieve.

Importantes nevados como Ausangate, Verónica y Salkantay sufrieron en los últimos años la inclemencia del cambio climático y han logrado sobrevivir solo por la influencia de los vientos fuertes del Altiplano. Nevados como Sawasiray y Pitusiray, en la provincia de Calca, así como Chicón y Pumamarca, en Urubamba, han visto mermada su estructura en casi 50%. Por ello, se viene proponiendo que se declaren a los nevados como una reserva de biósfera (áreas representativas de los hábitat del planeta), a fin de impulsar, desde el Gobierno Central, programas y políticas de reforestación, afirma Ugarte.

"De la cordillera depende el clima de la costa y de la selva, sin ella no habría ni Amazonía ni corriente de Humboldt ni Valle Sagrado. Los cálculos eran que al 2011 se perderían los nevados en un 70% y que en el 2025 los glaciares menores a 4 mil metros ya no existirían", dijo Ugarte.

De la misma manera piensa José Agurto Belloso, supervisor técnico de proyectos del Instituto de Manejo de Agua y Medio Ambiente (IMA) del Gobierno Regional del Cusco, quien sostiene que si no se enfrenta el calentamiento global, existirá hielo (y poco) a más de 5 mil metros.

"Poco a poco estos nevados se van reduciendo debido a que su capacidad de retener hielo es mínima. Tenemos que enfriar la atmósfera y no hay nada mejor que iniciar campañas para reforestar la región", precisó. Ello dependerá del Gobierno Central y de la tarea que cada ciudadano quiera asumir, agregó.

Cambio climático altera calendarios productivos
Según estudios del Instituto de Manejo de Agua y Medio Ambiente (IMA) del Gobierno Regional del Cusco, el calentamiento global ya viene afectando esta región. Por ello, algunos calendarios productivos, como el agrícola, el pecuario y el forestal, han tenido que cambiar sus fechas de inicio de siembra. El experto José Agurto Belloso afirma que estos cambios climáticos se producen debido a cambios trágicos en las temperaturas que aún no se puede controlar.

Hechos como el ocurrido en diciembre del año pasado, cuando se registró una helada que afectó los cultivos de maíz en la Cuenca del Vilcanota y muchos viveros de la zona, tampoco se pueden controlar.

Los agricultores ahora están condicionados a estar siempre alerta ante cualquier emergencia climática. Hay localidades que deben acostumbrarse a la escasez de agua, principalmente porque los nevados se están extinguiendo. Por ello, urge la construcción de nuevas represas, como en Machu Picchu.

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