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ESPECIAL. DINASTÍAS

Los Kennedy, una familia marcada

El clan político más famoso de Estados Unidos tiene una historia rica en aportes sociales y tragedias que parece llegar a su final con un probable deceso de Ted Kennedy

Por Bruno Rivas. Periodista

Estados Unidos nunca ha tenido reyes, ni corte propia, tampoco un palacio como el de Buckingham o el de Versalles, donde nazcan historias y chismes relativos a una familia real.

Sin embargo, quizás, lo más cercano a una clan que cuente con ese glamour es el de los Kennedy. Una familia que sin tener un castillo en Boston ha sabido alcanzar un poder político en EE.UU. equivalente al de las monarquías europeas y que ha contado con integrantes capaces de acaparar las páginas de las revistas de espectáculos de la misma manera que los Borbones o los Grimaldi.

"La sociedad estadounidense que siempre ha admirado a Inglaterra y sus monarquías ha creado a su manera clanes aristocráticos. En la política, la que ocupó esa posición fue la de los Kennedy", señala en conversación con El Comercio, Juan Luis Orrego, magíster y licenciado en Historia de la PUCP.

Y esa categoría ha sido ganada con creces debido a ingredientes que parecen sacados de una telenovela rosa: poder, secretos, intriga y muerte. Su influencia en todos los sectores políticos y la llamada maldición de los Kennedy, que ha llevado a varios de ellos a la tumba de forma prematura, son los que han mantenido a esta estirpe en el ojo de todos y con absoluta razón.

LA MALDICIÓN
Un chiste bastante cruel cuenta que una de las tres cosas inservibles del mundo es el ángel de la guarda de los Kennedy. Y dicho enunciado volvió a ponerse de moda cuando se hizo pública la semana pasada la noticia de que el senador Edward Ted Kennedy, el último de los hermanos del ex presidente John F. Kennedy con vida, tiene un tumor cerebral maligno.

La tan mentada maldición parecía volver a golpear una vez más a esta familia católica de origen irlandés que logró asentarse en Boston, Massachusetts, en la década de los treinta de la mano de su patriarca, el famoso político y millonario Joseph Kennedy.

No obstante, la serie de tragedias viene desde hace mucho tiempo atrás cuando Joseph Kennedy Jr., el primer hijo de Joseph Kennedy, falleció en una misión en la Segunda Guerra Mundial en 1944.

El hermano mayor, Joseph era --según lo relata en el artículo "Dos hijos un destino", publicado en la revista "Vanity Fair", la periodista y experta en el mencionado clan Cari Beauchamp-- el escogido por el patriarca para ser el primer presidente católico de Estados Unidos. Y, efectivamente, Joe Jr. cumplía los requisitos necesarios: era un gran estudiante, destacado deportista y tenía buen historial militar. Pero su destino se truncó en un intento de alcanzar un objetivo alemán.

Tras la muerte del primogénito, la familia no se quedó cruzada de brazos ante su suerte, John Fitzgerald Kennedy ocupó el puesto de su hermano y lo cumplió con creces al hacer realidad el sueño de su padre: ser mandatario estadounidense. Tal como lo cuenta Beauchamp en su artículo, JFK no era el preferido por su progenitor para ser presidente debido a una niñez y adolescencia enfermiza que lo hacían ver como un personaje débil. "Jack Kennedy (nombre con el que era conocido JFK) durante toda su vida tuvo pocos días en los que no se encontraba adolorido o enfermo de alguna manera", indica la periodista en el reportaje basado en cientos de cartas de la 'familia real estadounidense'.

Sin embargo, su carisma, brillantez en los estudios y una acción heroica durante la Segunda Guerra Mundial le permitieron ocupar el lugar de su hermano, a pesar de su aparente naturaleza trágica. Y es así que en 1960 derrota a su contrincante republicano Richard Nixon y asume una de las presidencias más recordadas de EE.UU. Un momento de gloria importante que duró hasta que la maldición lo alcanzó. El 22 de noviembre de 1963, cuando le faltaba un poco más de un año para cumplir su mandato, fue asesinado mientras realizaba una visita política en la ciudad de Texas.

Una vez más, uno de los hermanos Kennedy intentó ocupar esta vez el lugar vacante y enfrentarse a la aparente mala fortuna de la familia. Bobby, que había sido nombrado fiscal general de Estados Unidos por JFK durante su mandato, heredó el discurso liberal de su hermano mayor y se postuló a la candidatura demócrata para las elecciones de 1968. Pero Bobby no solo heredó las habilidades políticas de su hermano, también su trágico destino. Cuando parecía seguro el triunfo del tercero de los hermanos Kennedy fue atacado a balazos en uno de los pasillos de un hotel de Los Ángeles. El 6 de junio de 1968, el nombre de un integrante más del clan fue incluido en la historia trágica de la familia.

Ahora con la noticia del tumor maligno de Edward Kennedy, el cuarto y último de los hermanos, parece cerrarse el círculo de la maldición; aunque entre ese anuncio y la muerte de Bobby, otros fallecimientos y muertes se han dado en el clan.

Rosemary, la primera de las cinco hijas del patriarca Joseph Kennedy, fue objeto de una lobotomía en la década de los cuarenta que la llevó a vivir en instituciones mentales hasta su muerte en el 2005. En 1948, Kathleen, otra de las hermanas de JFK, muere en un accidente de aviación en Francia, su esposo había muerto cuatro años antes. Luego lo que vendrían serían serios accidentes que envolvieron a más de diez miembros de la tercera generación, de los cuales el más recordado fue el que le costó la vida a John F. Kennedy Jr., hijo de JFK, quién falleció junto a su esposa y cuñada, al estrellarse su avión privado el 16 de julio de 1999. Con él dicen que se fue la última esperanza de ver a un Kennedy en la presidencia nuevamente.

FUTURO Y LEGADO
La gran interrogante que se hacen los analistas es si el anuncio del mal de Ted Kennedy marca el fin de la era política de los Kennedy. Para el analista político estadounidense Michael Shifter la respuesta es afirmativa.

"Otros miembros del clan Kennedy están envueltos en la política, pero ninguno tiene la fuerza para evocar la memoria de John y Bobby como lo hacía Ted. Para muchos estadounidenses Ted es un monumento de Washington y nadie tiene la capacidad de llenar ese espacio", afirma el vicepresidente de Diálogo Interamericano en conversación con El Comercio.

Orrego comparte la misma opinión. "Estamos presenciando el epílogo de la familia Kennedy. Patrick Kennedy, el hijo de Ted Kennedy, que es representante por Rhode Island, nunca ha estado a la altura de su padre, por lo que no veo otra figura que pueda reemplazar al ahora patriarca", expresó.

Aparte de Patrick, analistas estadounidenses lanzan otros nombres como posibles relevos como Kathleen Kennedy Townsend, Robert Kennedy Jr. (hijos de Bobby) o Caroline Kennedy (hija de JFK). Sin embargo, también coinciden en que ninguno está actualmente a la altura.

Entonces ante su aparente final queda preguntarse qué legado nos deja este clan político. "JFK, Robert y Edward representan en la política estadounidense el ala liberal de izquierda que siempre ha optado por posiciones progresistas como el aborto, el matrimonio homosexual, experimentación con células madre, limitar la tenencia de armas", indica Orrego. "Lo que los Kennedy dejan en el imaginario estadounidense es el discurso de esperanza en las posibilidades de cambios políticos en la sociedad", señala Shifter.

Y ese legado se ha visto intacto pese a las muertes. "En realidad mucho de lo que preconizaban los Kennedy se aplicó después de los decesos. Por ejemplo: Lyndon Johnson, el sucesor de JFK, promulgó la ley de la igualdad de derechos", afirma Orrego.

A pesar de que esta dinastía parece llegar a su final deja un importante legado. Y posee un lugar en la historia que la tan mentada maldición no pudo borrar. Como los Tudor en Inglaterra, los Castilla-Aragón en España, los Kennedy nunca serán olvidados.

¿Heredero fuera de la familia?
Ante la falta de un integrante en la familia Kennedy que pueda llenar el vacío que dejaría un probable deceso del senador Edward Kennedy, también es válido pensar en un sucesor fuera de la familia.

Personajes del Partido Demócrata como John Kerry y Barack Obama han buscado recoger el legado de JFK y recibieron en su debido momento el apoyo de Edward Kennedy. El mismo Ted señaló durante la actual campaña que Obama es el sucesor de su hermano y a su vez el senador por Illinois ha señalado que es necesario crear una nueva alianza para las Américas como la que propuso el ex presidente durante su mandato.

"Muchos en la familia Kennedy ven en Obama al personaje capaz de mover a los estadounidenses jóvenes de la misma manera como lo hacían JFK y Bobby en la década del sesenta", afirma el analista político estadounidense Michael Shifter.

Sin embargo, el peruano Juan Luis Orrego, magíster y licenciado en Historia de la Pontificia Universidad Católica (PUCP), considera que no es posible pensar que un personaje que está fuera de la familia pueda heredar el legado del clan. "Es muy sencillo, ese personaje no tiene el apellido. Ese hecho le impediría ser el heredero", afirma.

"Lo que sí puede suceder es que ahora los integrantes de la familia Kennedy se dediquen a endosar el apoyo a favor de un precandidato del Partido Demócrata, como ya ha ocurrido con Michael Dukakis, Kerry y Obama en su debido momento", concluye Orrego.

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