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ESPECIAL. EL DRAMA DE LA INMIGRACIÓN

Millones de personas ilegales viven sus peores tiempos en Europa

La Francia de Nicolas Sarkozy y la Italia de Silvio Berlusconi han cambiado radicalmente de política y han implantado duras medidas contra los extranjeros sin papeles

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. Hasta hace poco un inmigrante en situación irregular en Francia percibía como improbable la posibilidad de que un día las autoridades lo aprehendieran en la calle y lo enviaran de regreso a su país de origen. Si tenía hijos escolarizados, un sin papeles podía incluso dormir sobre las dos orejas porque el Estado Francés consideraba inaceptable que un menor viera interrumpido un año de estudios por problemas administrativos de sus padres. El mayor dolor de cabeza de los clandestinos se limitaba a lidiar con empleadores abusivos en trabajos mal pagados e indignos para muchos franceses.

Desde que Nicolas Sarkozy asumió la presidencia, el cielo de los indocumentados y los inmigrantes en general se pobló de nubes negras. El inquilino actual del Eliseo, en cumplimiento de sus promesas electorales, ha acometido pasos para pasar de la "inmigración sufrida a la inmigración escogida". Ha descartado toda posibilidad de regularización masiva, ha establecido cuotas mínimas de expulsiones por cada año de su mandato (en el 2007 se elevaron a 25.000 y este año llegarán a 26.000), propugna expulsiones al margen de la situación escolar de los niños, y a los inmigrantes regulares les ha puesto trabas en el procedimiento de reunificación familiar al exigir ingresos mínimos para solicitarla.

EL POPULISMO ITALIANO
En Italia un inmigrante en situación irregular deberá habituarse a desplegar sus quehaceres diarios pese al 'paquete de seguridad' que el recién estrenado gobierno de Silvio Berlusconi ha adoptado en tiempo relámpago. La inmigración ha quedado tipificada como delito (penado con hasta 4 años de cárcel), se ha prohibido el envío de remesas a los sin papeles y la reagrupación familiar para los inmigrantes 'legales' ha quedado restringida a padres e hijos.

Las recientes medidas tomadas en Alemania y Reino Unido (que completan la lista de países más poblados de Europa) confirman que existe en la actualidad una tendencia hacia el endurecimiento de las normas destinadas a la población inmigrante, sea regular o irregular. "Sin embargo no hay que meter todo en un mismo saco", exhorta Marzia Cardinali, experta de la Organización Internacional para la Migración (OIM). "Hay que distinguir entre una maniobra populista como la de Berlusconi, que responde al sentimiento de inseguridad de los italianos castigando a toda la población de sin papeles por las fechorías de unos cuantos gitanos, y un plan más global y pensado como el británico que comprende tanto la inmigración legal como la ilegal".

Antes del final de este año el Reino Unido lanzará un sitio en Internet en el que los aspirantes a la inmigración podrán saber en solo 15 minutos si su candidatura procede. "Estas son medidas más razonables, que no se fundan en acuerdos entre países, sino en las cualidades de los individuos y el aporte que puedan proveer a la economía británica", explica Cardinali. La especialista señala que así como hay propuestas e iniciativas serias, existe mucho inmovilismo, hipocresía y medias verdades en la reforma de las políticas migratorias europeas: "En el sur de Europa, por ejemplo, la existencia del mercado laboral negro, nutrido por los sin papeles, es de interés económico, es una situación cómoda para los empresarios", advierte.

¿LA HORA DEL RETORNO?
Europa sufre, además, de la multiplicidad de políticas migratorias. Una por cada país. Lo que resulta ineficiente y hasta contraproducente para afrontar un problema global. "A este caos, le quiere poner cierto orden la Comisión Europea con sus propuestas de nueva legislación en materia migratoria", explica Chris Pollet de Amnistía Internacional. "La Directiva del retorno de los sin papeles, que está a punto de adoptarse, se proponía armonizar las prácticas de los diferentes países y promover el retorno voluntario de los indocumentados. Es en el proceso de su adopción por el consejo (ministros de los estados miembros) y el Parlamento Europeo que esta inminente legislación comunitaria se ha vuelto muy restrictiva y reñida con los derechos humanos".

A Amnesty lo que más le repele de esta nueva Directiva es que, de aprobarse, consagraría la práctica de detener hasta por 18 meses a extranjeros por el hecho de no contar con documentos: "Eso es inaceptable", juzga Pollet. Al Consejo Europeo de los Exiliados y Refugiados también le preocupan los períodos demasiado prolongados de detención y "la ausencia de oportunidades reales para que los sin papeles emprendan el retorno voluntario antes de ser expulsados por la fuerza", resume su secretario general Bjarte Vandvik.

La OIM considera que la detención de indocumentados solo es aceptable como último recurso, pero Cardinali recuerda que hoy hay nueve países en la UE en donde el encierro de sin papeles es superior a los 18 meses y hasta ilimitado. "La directiva establece los 18 meses como plazo máximo, pero la idea es que los estados en donde rigen períodos de arresto más cortos los mantengan", aclara.

Se apruebe o no la directiva y así lleguen más Sarkozy y Berlusconi, los expertos están convencidos de que los sin papeles no volverán en estampida a sus países de origen: "Es gente que está acostumbrada a vivir en situación irregular hace años, no creo que regrese en masa. Además el dinero que cuesta su repatriación no está disponible", afirma Marzia Cardinali. Los cientos de miles de franceses e italianos que dejan sus hijos o padres al cuidado de latinoamericanas o filipinas no tienen que alarmarse, ni las familias de ellas que cada mes esperan las prodigiosas remesas fruto del trabajo en la ilegalidad.

España fomenta el retorno voluntario*
MADRID.
En España, el país del mundo que más inmigrantes recibe, después de EE.UU., con tres años de estancia un extranjero ilegal puede solicitar permiso de residencia si tiene una oferta de trabajo. Todos terminan legalizándose si antes no son deportados. La normativa comunitaria implicará cambios en la legislación, pero cada país podrá ablandar o endurecer las disposiciones.

Así, uno de los puntos más polémicos de la nueva normativa, el de la detención, aquí será mucho menos rígido. Actualmente un ilegal puede ser retenido por un máximo de 40 días al cabo de los cuales, si no ha sido deportado, tiene que ser puesto en libertad. El plazo se ampliará a 60 días y no a los 18 meses que señala Bruselas.

Pero, por otro lado, el Gobierno ha anunciado que solo podrán permanecer los inmigrantes que trabajen. El que se quede desempleado deberá regresar a su país, tenga o no permiso de residencia. Para ello recibirá el subsidio de desempleo de golpe (se cobra por un máximo de dos años).

De los cinco millones y medio de inmigrantes que viven aquí, alrededor de un millón carece de papeles; de estos, la mayoría son ecuatorianos, colombianos, paraguayos y bolivianos. A los paraguayos aún no se les exige visa de turista, por lo que son quienes en mayor medida están engrosando la lista de ilegales. A ecuatorianos, bolivianos y colombianos se les pide visa desde hace pocos años.

Prácticamente no hay estadísticas de peruanos ilegales, ya que Perú fue el primer país latinoamericano a cuyos ciudadanos España empezó a exigir visa, en 1991. Desde entonces los peruanos deben ingresar con visa de turismo o trabajo; a los primeros se les exige trabajo bien remunerado y propiedades en el Perú, por lo que pocos son los de este grupo que se quedan a trabajar de camareros, obreros o barrenderos, que son los puestos a los que pueden optar los inmigrantes recientes en general y, sobre todo, los sin papeles. Además quienes contratan a ilegales se arriesgan a multas de 600.000 euros.

De hecho cada vez más ecuatorianos y colombianos están retornando a sus países con microcréditos concedidos por el Gobierno Español.
* Yolanda Vaccaro. Corresponsal

CLAVES
4Se estima que unas 20.000 personas sin papeles se encuentran en centros de detención europeos. En países como España, Grecia e Italia las condiciones de higiene en estos establecimientos son degradantes.
4Los trabajadores domésticos sin papeles ganan entre 600 y 800 euros mensuales y por lo general no cuentan con ningún beneficio social o seguro. Un ciudadano europeo por el mismo trabajo percibe hasta 1.200 euros.
4Hay 191 millones de migrantes en el mundo, según datos de la ONU del 2005. Son 40 millones en situación irregular.
4Se calcula que las remesas de los migrantes a sus países de origen pasaron los US$276 mil millones en el 2006. De este total, 206 mil millones se enviaron a países en desarrollo.

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