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DEL EDITOR

Los estands de la discordia

Al cierre de esta edición, el problema suscitado entre la Cámara Peruana del Libro (CPL) y la Alianza Peruana de Editores (Alpe) seguía dando qué hablar. A estas alturas, después de conocer la historia de este problema y los argumentos de ambas partes, todo parece indicar que la razón no está del lado de la CPL. La cuestión es bastante sencilla y llama la atención que una institución que ha organizado otras ferias con eficiencia y éxito no pueda esta vez dar pie con bola. Todo empieza cuando por un acuerdo privado y legítimo, Peisa asumió la representación comercial de las editoriales reunidas en Alpe.

En su calidad de representante comercial, Peisa alquila cuatro estands para exhibir los libros producidos por las editoriales que forman Alpe. La CPL acepta la representación, firma el contrato con Peisa, recibe el pago correspondiente y unos días después decide resolver el contrato diciendo, sin mostrar hasta la fecha una sola prueba, que Peisa ha "subarrendado" el estand.

No contenta con una resolución contractual de muy dudosos méritos, la CPL adopta la nada transparente estrategia de buscar por separado a los editores miembros de Alpe para ofrecerles estands a mitad de precio, según ha denunciado Alfredo Vanini, de Benvenuto Editores. En tanto, las cartas enviadas por Peisa y Alpe han merecido solo un ominoso silencio por parte de la institución que organiza la feria. Lo mismo ha ocurrido con los llamados al diálogo hechos por las partes afectadas.

Como era previsible, este ya es un tema público y empieza a traer cola. Alpe no solo ha recibido muestras de solidaridad de parte de gremios de editores de varios lugares del mundo sino que, además, en este momento dos prestigiosas editoriales independientes chilenas, Cuarto Propio y LOM, han hecho saber que están evaluando su decisión de participar en esta feria. Con esto, además de perjudicar a un grupo de editores jóvenes que hacen un descomunal esfuerzo por llevar adelante sus proyectos, se enturbia la imagen de una feria en plena expansión, acaso llamada en unos años a ser un referente en la región. La evidente torpeza con que la CPL ha manejado este asunto deja, igualmente, mucho qué desear. Nada puede facilitar tanto una defensa como una acusación endeble. Y este es uno de esos casos. Ojalá, cuando aparezcan estas líneas, todo haya sido solucionado de la mejor manera, es decir, con el estand de Alpe en la FIL Lima.

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