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OTRO MALESTAR EN LAS CALLES DE LIMA

Colas en estaciones de GNV siguen causando desorden en horas punta

Actualmente hay una estación por cada mil vehículos a gas natural. Cierre de calles y horarios escogidos por los conductores agravan el problema

"Es realmente horrible, las colas que se forman son insoportables", afirma indignado Luis Semino, dueño de la tienda de autos ubicada en la cuadra 9 de la avenida Domingo Orué, en Surquillo. "Acabo de poner una denuncia, porque me robaron los espejos de mi camioneta. Estamos seguros de que desde que comenzaron a haber estas colas ha aumentado la delincuencia", agregó.

En recorrido por grifos y gasocentros se comprobó que, efectivamente, en el cruce de las avenidas República de Panamá y Domingo Orué, existe un gasocentro que tiene, a ciertas horas del día, una larga cola de vehículos que esperan atención. Lo peor del caso es que la avenida Orué es bastante estrecha, y al coincidir las horas de máxima demanda de GNV con las horas punta del tráfico, se genera una procesión de autos que dificulta el tránsito por toda la zona.

Pero este no es el único caso. Otro ejemplo es el del grifo Pecsa ubicado en la intersección de las avenidas Aviación y Villarán. A pesar de contar con tres islas, cada una con cuatro surtidores de GNV, llega a tener en las horas de mayor demanda vehicular (7:00 a.m., 2:00 p.m. y 7:00 p.m.) una fila de autos que --según los testigos-- puede extenderse a lo largo de varias cuadras.

"Han afectado nuestros negocios, ya nadie se puede estacionar al frente de nuestros restaurantes o tiendas", afirma la encargada de una pizzería ubicada a una cuadra y media del grifo.

El arquitecto Manuel Gaillour, gerente de Obras de Surquillo, señala que son conscientes del gran problema de las colas. "Para dar una licencia nosotros no podemos prever la demanda real que va a tener determinada estación. Controlamos los planos técnicos en los que se especifica la ruta de ingreso y salida de vehículos, pero el reglamento no exige un estudio de la estrechez o amplitud de las avenidas colindantes", explicó.

Un representante de la Municipalidad de San Miguel mostró a este Diario la lista de requerimientos que hay que cumplir para poner en funcionamiento un grifo, y, al igual que Surquillo, no exige ningún estudio sobre las avenidas aledañas. Sin embargo, para otorgar licencias, las municipalidades sí piden el informe técnico favorable de Osinerg, institución que tampoco toma en cuenta ese aspecto y controla más bien la instalación interna. Un detalle que parecería fundamental no ha sido considerado --por lo menos hasta el momento-- por ninguno de los entes responsables.

NO DEBERÍA HABER COLAS
Al respecto, Jorge Juárez, gerente general de la Cámara Peruana de Gas Natural Vehicular, sostiene que los 41 gasocentros existentes son suficientes para los 40.500 vehículos que usan este combustible, ya que lo normal es que cada uno de ellos pueda abastecer a 1.000 vehículos. "El congestionamiento depende de las preferencias de los usuarios. Vivimos en un mercado libre y no podemos obligar a los consumidores a cambiar de horario", dijo.

Además --agregó--, las reparaciones de pistas y veredas también afectaron el servicio ofrecido por los grifos. Algunas zonas se han vuelto inaccesibles, por lo que las colas se centran en grifos donde no se realizan obras viales.

Por su lado, Pablo Cabral, gerente de la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio del Perú (Agesp), afirma que las 41 estaciones tendrían que atender a 80.000 autos, en vez de a 40.000, porque los usuarios de estaciones de GNV, en su gran mayoría, son taxistas que se abastecen de combustible dos veces al día.

Gas comprimido: una alternativa
Según Pablo Cabral, gerente de la Agesp, los gasocentros se están concentrando en sitios por donde pasa el ducto que distribuye el gas en forma subterránea y por eso hay congestión de tránsito.

"El gas natural comprimido es una solución para llevar gas a los sitios donde no hay ductos, y se puede utilizar en forma económica hasta un radio de aproximadamente 300 kilómetros del sitio donde se comprime", explica Jorge Juárez, gerente general de la Cámara Peruana de GNV.

Este gas se transportará en paquetes de cilindros y seguramente permitirá que haya estaciones de GNV en distritos como Miraflores. Actualmente se están construyendo dos plantas de gas natural comprimido en Lurín, una de ellas es Neogás y la otra GNC Energía Perú.

Para el gerente de la Agesp, las ventajas de este combustible son múltiples. Se generalizará el uso de GNV y los consumidores podrán disponer de más estaciones (además de todas las que están en proyecto y pasan por el ducto). Además ciertas zonas del sur, como Cañete, no tendrán que esperar años para tener un ducto que les distribuya el gas natural.

El ministro de Energía, arquitecto Juan Valdivia, anunció hace unos días que en setiembre las dos empresas que construyen sus plantas para comercializar este combustible ya empezarían a instalar 'ductos virtuales' en los gasocentros.

SEPA MÁS
Para que una estación de servicio de gas natural vehicular pueda funcionar debe contar con el informe técnico favorable (ITF) de construcción emitido por Osinerg, licencia de construcción de la municipalidad distrital, el ITF de funcionamiento de Osinerg y, finalmente, con la licencia de funcionamiento otorgada por la municipalidad.

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